La sociedad educadora

Esta nueva sección de PEDIATRÍA INTEGRAL forma parte de un ambicioso proyecto de colaboración entre pediatras y pedagogos. El lenguaje nos dice que las dos profesiones tienen un a raíz común – paidos, infancia – y parece lógico que trabajemos juntos. Sin embargo, la especialización nos ha separado. La pediatría se ha encargado del cuidado del cuerpo y la pedagogía, del cuidado del comportamiento, pero a nadie se le oculta que esta separación es arbitraria y difícil de mantener. En la infancia, el término “crianza” unifica las dos vertientes. Los padres tienen que criar y educara sus hijos. Nuestros cometidos se entrecruzan. Somos los grandes cuidadores profesionales de los niños y de sus padres, y no es sensato que trabajemos separados. En programas pediátricos, como el implantado en el Children's Hospital de Boston por el equipo de T. Berry Brazelton, es muy difícil distinguir la parte médica de la parte pedagógica. En su obra Touch Points, Brazelton nos da un retrato del pediatra como educador, que me parece muy interesante: “¿Es que me equivoco al pensar que el pediatra puede ayudarme a educar a mis niños?” Escucho con frecuencia esta pregunta formulada por madres llenas de ansiedad. Las que se atreven a exponer sus preocupaciones tienen más posibilidad de encontrar ayuda. Muchos padres buscan desesperadamente apoyo y no saben dónde encontrarlo. Una de las personas a las que tienen tendencia a acudir es el pediatra o el médico de familia, alguien interesado por la salud física del niño. Esperan encontrar en ellos la misma atención hacia su salud mental” (Brazelton, 2006, I, 456).
Sin embargo, añade, los futuros pediatras reciben poca información sobre la psicología del desarrollo del niño y de su educación, sobre lo que les interesa a los padres y sobre la mejor manera de relacionarse con las familias. Muchos tal vez piensen que la pediatría tiene una incuestionable base científica, mientras que la educación suele ser terreno controvertido, en el que las creencias personales juegan un importante papel. Pero ni siquiera aquí la separación es rotunda. Muchos aspectos de la crianza están interpretados culturalmente lo que, en ocasiones, obliga a pediatras y educadores a tratar con ideologías profundamente implantadas. No me refiero sólo a las diferencias que aparecen en una sociedad multicultural. Las posturas acerca de la lactancia materna, el colecho, los métodos para dormir al niño (la polémica entre el método Estivill y el de González y Rosa Jové), la implantación o no de límites al niño, la obsesión por las técnicas de estimulación temprana, la búsqueda del super bebé, son temas pediátricos que hacen referencia a modelos educativos más amplios. Por poner un ejemplo, cuando Brazelton afirma que el niño necesita sobre todo ternura y disciplina, se está oponiendo a los que dicen que con el amor basta.
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