Dr. Bonal, ¿ qué tal si empezamos por los orígenes ? ¿dónde nació Vd?
En Granada, año 1950, en un barrio castizo y típico de Granada, justo en frente de la Alhambra; la belleza del monumento fueron de las primera imágenes que me pusieron en contacto con el mundo.
¿ Y su infancia y adolescencia ?
La etapa feliz de la infancia y la problemática adolescencia transcurrieron en Granada. Como suele pasar en las ciudades pequeñas pero con gran tradición universitaria, lo tienen casi todo, cultura, arte, y permiten una vida más pausada, y por tanto con mayor tiempo disponible para la familia y el ocio.
En Granada se puede disfrutar de la playa y de la montaña en un desplazamiento de no más de 45 minutos, lo que permitía pasar unos veranos inolvidables, durante esa etapa, casi cuya única preocupación era pasarlo bien. Aunque en aquellos años la vida, día a día, nada tenía que ver con la actual. Un atardecer en el mar o la montaña satisfacían más que sobradamente las necesidades. Ni teníamos dinero para hacer un botellón, ni lo más importante, necesidad de hacerlo.
Durante la etapa universitaria las inquietudes eran otras, solo conocíamos la dictadura, y aquello que nos habían contado mil veces nuestros padres como protagonistas directos de esa etapa funesta de la guerra civil Española, en donde la mayoría de las familias sufrieron directamente las consecuencias de la misma, y como meta lógica, querían reparar las heridas sufridas y avanzar para que no volvieran a padecerla, ni ellos, ni las generaciones venideras.
La universidad estaba muy sensibilizada por la falta de libertad de expresión y en esos últimos años franquistas, se fue transformando en lucha activa, asambleas, manifestaciones, carreras “delante de los grises” y que no te pillaran ya que podían dar “una masaje” con la porra y pasar unos días a la “sombra”.
La toma de conciencia social y ese espíritu de mejorar se grabó en nuestra generación. Vivimos y luchamos activamente por la democracia. En la universidad no sólo se aprendían determinadas materias y profesiones, sino que se participaba de una autentica vida universitaria, las actividades a nuestra disposición eran muchas y un ávido interés por nuestra parte las demandaba. La riqueza humanística salvaba las posibles carencias tecnológicas en determinadas licenciaturas.
Llegó el momento de incorporarse al mundo universitario ¿ En qué facultad estudió la carrera de Medicina ?
Cursé los estudios de licenciatura en la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada. Tuve las gran suerte de disfrutar de unos profesores en donde las clases eran “clases magistrales”. Citar a los catedráticos que así las impartían es peligroso ya que con seguridad dejaría fuera a alguno de mis maestros y no quisiera, siempre han gozado de mi cariño, admiración y respeto, a pesar de algún suspenso que otro que conseguía ganarme a pulso; las otras actividades universitarias, a veces, hacían que el tiempo que dedicara a la licenciatura no fuera el adecuado. Pero no eran injustos, y había que aprender del error cometido. Algunos de mis profesores, pasados los años, son grandes amigos.
Eligió la especialidad de Pediatría ¿En dónde hizo la especialización ?
La especialidad de pediatría la hice en el Hospital Clínico Universitario de Granada. Coincidió con la jubilación del Prof D. Antonio Galdó y con el inicio de la cátedra del Prof. D. Juan Antonio Molina. Creo que al igual que todos, aprendí pediatría y gané amigos pediatras siempre dispuestos a colaborar y ayudar con su gran bagaje de conocimientos.
Desde el punto de vista laboral.. ¿cómo ha sido el inicio y el desarrollo del mundo del trabajo ?
El inicio de mi profesión fue una etapa interesante. Interesante ya que en nada se parece a la actual. Una consulta de un pediatra de “ambulatorio” no era estresante, era imposible. Había que “ver” a 90 niños en dos horas, y no exagero como andaluz, era pura realidad.
Las incompatibilidades, sencillamente, no existían. En época de verano llevé, como sustituto, simultáneamente una consulta de pediatría , a las 8 de la mañana. Una consulta de cardiología y una consulta de endocrinología. Todo en el mismo ambulatorio. Con las visitas a domicilio pertinentes. Y por si faltaba poco, pediatría y urgencias en entidades de seguros. Evidentemente eso durante poco tiempo ya que no había forma de sobrellevarlo.
Pasada esa etapa me incliné por el ejercicio de la pediatría en ejercicio libre, la cual encontré gratificante, con los limites que conlleva, pero con grandes compensaciones en el ámbito profesional.
Queremos profundizar algo más en estas entrevistas, así que ¿le importa contarnos algo de sus aficiones personales?
Las aficiones personales está “en modo de espera”, son muchas, pero sin poder dedicar tiempo a ellas, salvo a la fotografía y a los viajes. Sinceramente en cuanto la vida profesional deje tiempo, este será ocupado en su totalidad por aficiones como la pintura, naturaleza, diseño …..
Volvemos a los aspectos profesionales ¿ Desde cuando pertenece a la SEPEAP?

Desde el segundo congreso de la SEPEAP, que se celebró en la ciudad de Barcelona. Fue la primera vez que asistía a un congreso y me deslumbró. A partir de ese momento y a pesar de una gran cantidad de horas de trabajo, de unas obligaciones familiares importantes, con los hijos pequeños, sistemáticamente he asistido a todos los congresos. Comencé también a participar de la reuniones de la Sociedad de Pediatría de Andalucía Oriental y no tardé mucho en ocupar el puesto de vocal Extrahospitalario y, por tanto, empezar a conocer a los miembros de la junta directiva de la Sección (aún no era sociedad española) de Pediatría Extrahospitalaria de la AEP, colaborando en las responsabilidades que se me encomendaban. Más adelante pasé a ocupar una vocalía nacional, después el asumo la responsabilidad de tesorero y en la actualidad tengo cargo de presidente.
Llega el momento en que Vd. nos ofrezca su punto de vista sobre el papel de la SEPEAP entre los especialistas en pediatría.
Cuando inicié la formación pediátrica, como ya comenté en el Hospital Clínico de Granada, me sorprendía enormemente y de una forma negativa, que llegaran pacientes pediátricos al servicio con un P10 en donde la única indicación era APM ( a petición de la madre).
Era frustrante, no entendía como era posible que un especialista el pediatría enviara a un enfermito solo con esa indicación, sin posible diagnóstico y ninguna otra nota sobre evolución o tratamiento. El sentimiento que esto provocaba ero, como poco, de pobres chicos, no tienen ni idea. Había dos clases de pediatras, unos con mayúsculas, los de hospital y otros (pobres) los de fuera de hospital.
Claro que cuando sales fuera y ves que con sólo un fonendo, que tú te llevabas si querías que fuera bueno, y unos depresores, atendías a 80-90 niños en dos horas, casi tienes que tener una capacidad sobrehumana, simplemente, para no cometer errores. El tiempo que puedes dedicar prácticamente no existe, los recursos: ninguno. En cambio, en el hospital, recursos: todos, analítica, diagnóstico por imagen, tiempo, sesiones clínicas, etc… Era la época de grandes hospitales, inauguraciones, fotos … y la atención “ambulatoria” era casi la “beneficencia”
Por suerte el Profesor Francisco Prandi, el Dr. José del Pozo y otros queridos amigos y compañeros tuvieron la iniciativa de fundar la SEPEAP y dignificar al pediatra de atención primaria. Desde entonces se tomó conciencia de que el especialista, el pediatra, es el mismo, trabaje en donde trabaja. El pediatra no cambia, cambian las condiciones de trabajo.
La SEPEAP recogió también un gran reto, la formación continuada, inexistente en este campo hasta entonces. Si importante es para quien trabaja para el sector público, más aún lo es para el sector privado. Las actividades son muchas, además de los congresos se hacen cursos y talleres por la amplia geografía española. Y contamos con dos medios de difusión muy importantes, Pediatría Integral como revista acreditada de formación continuada y con nuestra web, escaparate dinámico y vanguardia en donde no solo los pediatras españoles pueden ver nuestra imagen real y el trabajo que se desarrolla.
La investigación siempre ha sido un gran reto, y lo sigue siendo en el campo de la atención primaria. Se han desarrollando varios proyectos de investigación y ahora damos otro paso con la edición del Manual de iniciación a la investigación en Pediatría de Atención Primaria.
También ha sido un objetivo de la SEPEAP dar a conocer las actividades de los pediatras tanto a las autoridades como a los ciudadanos. La SEPEAP forma parte del entramado de sociedades científicas Españolas y Europeas, en donde se lleva la voz e inquietudes de pediatra de atención primaria.
En pocos días haremos la presentación en sociedad de la Fundación Prandi de la SEPEAP, herramienta útil y versátil para ampliar las posibilidades de colaboración y trabajo.
Para terminar, unas pinceladas sobre las inquietudes profesionales, RELACIONADAS CON LA SEPEAP.
La situación actual y previsible a corto plazo de tiempo no es buena. No se aprecian medidas para poner fin a la situación de crisis actual y, por desgracia, la mediocridad y falta de luces en bastantes políticos, no solo españoles, hacen que se esté creando una “bola de nieve” cada vez mayor que engulle con avidez todo aquello que toca, peligrando cada día más, toda la labor y beneficios para la sociedad que nos trajo el llamado estado de bienestar.
Son más que evidentes los avances y mejoras en el campo de la salud para nuestros niños, y futuros adultos, que han generado los pediatras de atención primaria. Nos tememos, no sin fundamentos, que la tendencia, es ir desapareciendo la pediatría de atención primaria, lo cual significará un enorme retroceso en la calidad de atención al niño y al adolescente.
Participamos en el Foro de Atención Primaria, junto a todas las sociedades científicas que forman la atención primaria, para concienciar y aportar soluciones, tanto a los políticos como a los ciudadanos que tenemos pleno derecho a conocer y opinar sobre que soluciones aportar.
No podemos permanecer impasibles, no por nuestros lugares de trabajo, si por lo que representamos en la salud del niño, en la cualificación de los profesionales que prestan esa atención ya que estamos convencidos que el médico más capacitado para atender al niño, siempre, es el pediatra.
Estamos atentos y siempre dispuestos a ofrecer nuestra opinión y ofertar soluciones. Estamos preparados para “perder” algo en nuestra parcela profesional, siempre que todos estemos en la misma línea, profesionales, ciudadanos y autoridades.
Deseamos que las medidas que haya de tomar se consensúen y no se demoren, y siendo ambiciosos, sean puestas con miras a un horizonte sino lejano, si eficaces y a medio plazo.
Dr. Bonal, nuestra envidia por esa capacidad de trabajo que tiene y un apoyo incondicional para todos sus deseos.
Muchas gracias