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Manejo del Hemangioma infantil

Consenso español sobre el hemangioma infantil. Baselga Torres E, Bernabéu Wittel J, van Esso Arbolave et al. An Pediatr (Barc).2016;85(5):256-2

El hemangioma infantil es el tumor benigno más frecuente de la infancia. Por regla general su evolución se divide en 3 fases: proliferativa, periodo de estabilidad e involución, siendo únicamente un porcentaje pequeño, alrededor del 12%, subsidiario de tratamiento.  Este consenso multidisciplinario es una herramienta útil para consultar en la práctica clínica diaria. Aplica la evidencia científica disponible para definir su diagnóstico, clasificación y tratamiento, haciendo hincapié en la identificación de ese porcentaje de hemangiomas que deberían tratarse.

Algoritmo de tratamiento del hemangioma infantil

Algoritmo de tratamiento del hemangioma infantil

El diagnóstico de los hemangiomas infantiles es fundamentalmente clínico. Se pueden clasificar según su profundidad (superficiales, profundos y mixtos) y su forma de distribución (focales, segmentarios, indeterminados y mixtos). Sobre todo los localizados en cabeza y cuello, y región lumbosacra pueden ir asociados a alteraciones estructurales adyacentes por lo que es importante conocer las asociaciones PHACES y PELVIS (también denominada SACRAL o LUMBAR). Los hemangiomas segmentarios, de gran tamaño o múltiples tienen un mayor riesgo de asociación con hemangiomas internos. El hígado es el órgano más afectado por lo que si estamos ante las características anteriores se debe considerar realizar una ecografía abdominal. Algunos darán síntomas como el estridor si se sitúan en la vía aérea o hemorragia en los del tracto gastrointestinal, pero la mayoría serán asintomáticos.

Las complicaciones locales abarcan la ulceración, la más frecuente, la infección, el sangrado y el dolor. Entre las secuelas se encuentran el riesgo funcional por afectación de algún órgano y el compromiso estético, en muchas ocasiones con gran impacto psicológico en el niño. Estas dos últimas junto con los hemangiomas ulcerados con dolor y ausencia de respuesta a cuidados habituales son indicaciones absolutas de tratamiento.

En la actualidad el propranolol vía oral se considera el tratamiento de elección. El pediatra de atención primaria debería conocer no sólo la pauta,  sino también sus efectos secundarios o cuadros intercurrentes que puedan afectar al tratamiento.

Sheila de Pedro del Valle
FEA de Pediatría. Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. Ávila

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