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Abuso sexual a menores

 

Las conductas que atentan contra la integridad sexual de niños, niñas y adolescentes, se ubican entre los actos más despreciables que puede cometer un ser humano, no sólo por lo vejatorio que resulta el hecho en sí para la víctima sino también por la afectación que provoca en su dignidad y en las bases sobre las cuales se asienta una sociedad. En efecto, la protección de la infancia representa para una comunidad su posibilidad de subsistencia y desarrollo en el futuro más cercano, por lo que su desprotección puede condicionar en el corto o mediano plazo su continuidad cuando no su extinción.

Estas conductas altamente reprochables se integran en lo que hoy de manera genérica se denomina acertadamente violencia contra la infancia, expresión con la que se engloba el conjunto de actos y omisiones, intencionados o no, que son capaces de dañar la supervivencia, la integridad, la salud o el desarrollo de un niño, y en todo caso, su dignidad. Con la expresión violencia contra la infancia no sólo se hace referencia a la agresión física o al maltrato verbal, que son las formas más reconocidas de violencia contra niños, niñas y adolescentes, sino también a un sinnúmero de actos y actitudes diversas – entre las que se cuentan las agresiones directas y el actuar negligente o poco diligente – que tienen la potencialidad de afectar significativamente el bienestar y el desarrollo del niño, en ocasiones incluso de manera irreversible.

La violencia contra la infancia, y muy especialmente la violencia sexual contra la infancia, sin considerar el daño que provoca en la víctima, conlleva efectos a largo plazo los cuales, sin perjuicio de la capacidad del niño para enfrentarlos y sobreponerse a los mismos según su mayor o menor capacidad de resiliencia, pueden dejar en él una huella que marque de manera indefectible su ciclo vital.

Esta es la materia sobre la cual trata la  Guía de indicadores para la detección de casos de violencia sexual y pautas de actuación dirigidas a centros de protección de menores de 2015,  de la Junta de Andalucía que incorporamos a los documentos de interés de este grupo de trabajo de Pediatría Social, .

Alertar contra este flagelo y atender a la necesidad de erradicar todas las formas de violencia – y de un modo muy particular la violencia sexual contra la infancia – es la llamada que recoge esta publicación. Porque no obstante los esfuerzos desplegados y los avances alcanzados durante el presente siglo en nuestro país, notoriamente visibles en el ámbito legislativo, queda todavía mucho por hacer para enfrentar un problema que aun cuando es hoy más visibilizado, continúa siendo infravalorado y, lo que es realmente alarmante, en muchos casos ignorado e incluso tolerado.

El objetivo de esta obra es, precisamente, poner a disposición de la comunidad en general, una herramienta de fácil  consulta que les permita conocer la violencia sexual contra la infancia así como las nuevas formas de delitos  que propician las actuales tecnologías de la información y las comunicaciones y que exponen a niños, niñas y adolescentes a inciertos escenarios de riesgos. Igualmente, este texto persigue ilustrar al lector sobre las características del fenómeno de la violencia sexual infantil en nuestro país, para contribuir con ello a derribar ciertas concepciones erróneas que se han creado en el imaginario colectivo en torno a esta materia y que impiden comprenderlo y, por tanto, atenderlo en toda su complejidad y real dimensión. Un ejemplo de ello es la tendencia a asociar la violencia con condiciones de pobreza y exclusión social, lo cual si bien puede explicar ciertas situaciones de violencia contra la infancia, en lo que respecta a la violencia sexual dista mucho de representar lo que ocurre efectivamente en la realidad: los hechos muestran que la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes es un problema de carácter transversal que afecta a todos los estratos sociales, sin distinguir condición económica, social o cultural. Asimismo, es un fenómeno que con distintas expresiones, según sea la zona geográfica, se manifiesta a lo largo de todo el país.

Resulta pertinente aclarar que la referencia a la infancia que aquí se realiza pretende incluir a todos los menores de 18 años de edad, cualquiera que sea la etapa del desarrollo en que éstos se encuentren. De hecho, actualmente en nuestro medio mucho se discute acerca de cuál es el término más apropiado para hablar de niños, niñas y adolescentes, cuestión que no es indiferente al momento de tratar la violencia sexual, puesto que el fenómeno tiene particularidades diversas según se trate de lactantes, niños pequeños, preadolescentes o adolescentes.

Sabemos que esta publicación no ofrece la mirada de todos quienes trabajan activamente en temas de infancia y de protección de niños, niñas y adolescentes maltratados, ni tampoco incorpora en profundidad todos los aspectos del problema planteado. Esta guía, como se ha expuesto, pretende ser una guía para aquellos que trabajan las materias que en él son tratadas, quienes no siempre cuentan con la especialización suficiente y que, no obstante, ponen todo de su parte para proteger  los intereses de las pequeñas víctimas. En este sentido, como el instrumento orientador que busca ser, este texto no puede considerarse acabado sino en permanente formulación. Espero, sinceramente, que  pueda satisfacer las expectativas que una publicación como esta despierta y, sobre todo, contribuir a generar cada vez mayor conciencia de la necesidad de atender de manera decidida a erradicar la violencia en general, y la violencia sexual en particular, contra niños, niñas y adolescentes en nuestro país.

La Sociedad Española de Pediatria Extahospitalaria y Atención Primaria(SEPEAP) le trasmite nuestro reconocimiento y especial agradecimiento a la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía por esta “Guía de Indicadores para la detección de casos de violencia sexual y pautas de actuación dirigidas a centros de Menores” a todos quienes trabajan día a día por mejorar las condiciones de vida de miles de niños y también para quienes de manera desinteresada han decidido participar de ese trabajo colaborativo y de difusión.

Dr. Jesus Garcia Perez
Coordinador del Grupo de Trabajo de Pediatria social
Vocal miembro de la Junta Directiva de la Sociedad española de Pediatria Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)

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