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Actualización en diagnóstico y tratamiento de la displasia de cadera

Swarup I, Penny CL, Dodwel ER. Developmental dysplasia of the hip: an update on diagnosis and management from birth to 6 months. Curr Opin Pediatr.2018 Feb;30 (1):84-92

La incidencia de displasia de cadera se sitúa entre un 1-7%. Son factores de riesgo ya conoci-dos el sexo femenino, ser primogénito, la posición podálica intraútero y tener antecedentes familiares. Se describen asociaciones más recientes con los RN postérmino, peso elevado al nacimiento y oligoamnios, mientras que la prematuridad parece funcionar como factor protec-tor. Como factor de riesgo externo se encuentra el mantener la cadera del niño en extensión y aducción durante tiempo prolongado.

Se debe realizar exploración de caderas seriadas en los primeros años de vida. Hay que fijarse en la simetría, el signo de Galeazzi identifica acortamiento femoral real o aparente, que debe hacer sospechar una displasia de cadera. Se evaluará la estabilidad (maniobras de Barlow y Ortolani), presencia de click o limitación para la movilidad. Cualquier anormalidad en la ex-ploración requerirá prueba de imagen. La de elección en los tres primeros meses de vida es la ecografía, y la radiografía se suele utilizar a partir de los 6 meses.

Existe controversia sobre qué tipo de alteraciones en la cadera deben ser tratadas y en qué momento comenzar, ya que aproximadamente un 80% de las caderas inestables de los RN se estabilizarán espontáneamente a los 2 meses. En el caso de una cadera luxada en reposo (Orto-lani +) es preferible tratar inmediatamente; en el resto de casos si la ecografía no es normal a las 6 semanas, se recomienda inicio de tratamiento. El arnés de Pavlik es el más frecuentemente utilizado, pero no está indicado para niños mayores de 5-6 meses y tiene complicaciones como parálisis del nervio femoral y osteonecrosis de la cabeza femoral. El tiempo mínimo de tratamiento son 6 semanas y lo habitual es que se mantenga 3 meses. Tiene éxito en un 70-95% de los casos. En caso de fracaso de tratamiento ortopédico, la elección es la reducción cerrada. Las caderas irreductibles, el inicio del tratamiento tras el 7º mes, el sexo masculino o el grado IV en la clasificación de Graf predisponen a fracaso del mismo. La displasia acetabular residual es común por lo que estos pacientes necesitan un seguimiento estrecho, con posi-bilidad de reintervenciones.

Laura Gómez Recio.
Médico Interno Residente de Pediatría. Hospital Universitario de Salamanca

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