Keski-Kuha M, Limnell J, Ahlroos M, et al. Nutritional adequacy and diet diversity following a tube weaning program. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2026 May 25. doi: 10.1002/jpn3.70462
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42179335/
La dependencia prolongada de nutrición enteral puede persistir incluso tras la resolución de la enfermedad de base y asociarse a alteraciones importantes de la conducta alimentaria. Aunque los programas de retirada de nutrición enteral han demostrado altas tasas de éxito, existen pocos datos sobre la calidad de la alimentación, la adecuación nutricional y la evolución del crecimiento tras el destete. Este estudio analiza los cambios nutricionales y clínicos tras un programa ambulatorio de retirada de nutrición enteral basado en provocación del hambre.
Se realizó un estudio retrospectivo que incluyó 51 niños tratados en un hospital terciario entre 2016 y 2024. La mediana de edad fue de 2,7 años y la duración previa de nutrición enteral de 2,4 años. El programa tenía una duración de 3 semanas e incluía reducción rápida del aporte enteral junto con intervención multidisciplinar intensiva.
En el último seguimiento disponible, el 72,5% de los pacientes había conseguido suspender completamente la nutrición enteral. El porcentaje de energía obtenido mediante alimentación oral aumentó de forma marcada, pasando del 6,2% antes del programa al 77,2% en el seguimiento final, mientras que el aporte energético por sonda descendió del 92,9% al 0% (p < 0,05). La diversidad dietética también mejoró significativamente. El número mediano de alimentos diferentes consumidos aumentó de 10 antes del destete a 27 en el seguimiento final (p < 0,001), con incremento en prácticamente todos los grupos de alimentos. Paralelamente, disminuyeron síntomas gastrointestinales como vómitos, arcadas y reflujo. Desde el punto de vista nutricional, la ingesta energética total y de proteínas se mantuvo globalmente adecuada durante el seguimiento. Sin embargo, la ingesta procedente únicamente de alimentos convencionales continuó siendo insuficiente para varios micronutrientes, especialmente vitaminas y minerales, incluso tras la retirada de la sonda. Por ello, aumentó significativamente la necesidad de suplementos nutricionales y alimentos hipercalóricos. En relación con el crecimiento, la pérdida ponderal mediana durante las 3 semanas del programa fue del 6,8%, y un 13,7% de los niños perdió más del 10% del peso basal. Aunque los parámetros antropométricos permanecieron en rango normal, se observó un ligero descenso del IMC y de la talla estandarizada durante el seguimiento.
En conjunto, este estudio confirma que los programas de retirada de nutrición enteral basados en provocación del hambre pueden lograr altas tasas de éxito y mejorar la alimentación oral y la diversidad dietética. No obstante, los autores destacan la importancia de un seguimiento nutricional prolongado para prevenir déficits de micronutrientes y monitorizar adecuadamente el crecimiento.












