Kim C, Ufkes S, Guo T, et al. Associations of Bronchopulmonary Dysplasia and Infection with School-Age Brain Development in Children Born Preterm. J Pediatr. 2025 Feb 27:114524
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40023219/
El nacimiento prematuro es un factor de riesgo para alteraciones en el desarrollo neurocognitivo, siendo la displasia broncopulmonar (DBP) y las infecciones neonatales factores que podrían influir en la maduración cerebral a largo plazo. Este estudio analizó la relación entre la DBP, las infecciones con cultivo positivo en el período neonatal y el desarrollo neurológico a los 8 años en niños nacidos prematuramente.
Se realizó un estudio de cohorte prospectivo en 164 niños nacidos entre las 24 y 32 semanas de gestación y seguidos hasta los 8 años de edad. Se evaluaron el coeficiente intelectual (CI), la memoria de trabajo, la integración visomotora y las habilidades motoras. También se realizaron estudios de neuroimagen mediante imágenes por tensor de difusión (DTI) para analizar la microestructura de la sustancia blanca.
Los resultados mostraron que la DBP se asoció con peores puntuaciones en habilidades motoras (-9.8 puntos, p=0.02) y visomotoras (-6.0 puntos, p=0.009), mientras que la infección neonatal con cultivo positivo se asoció con una disminución del CI en 6.3 puntos (p=0.04), después de ajustar por edad gestacional y volumen de lesión en la sustancia blanca. La DBP se asoció con alteraciones predominantemente en la sustancia blanca del hemisferio izquierdo, lo que se correlacionó con un peor rendimiento motor y visomotor. En cambio, la infección neonatal se relacionó con alteraciones bilaterales en la sustancia blanca, vinculadas con menor CI y peor memoria de trabajo. Además, se observó que los niños con DBP moderada-grave y antecedentes de infección neonatal presentaban mayores alteraciones en la conectividad de la sustancia blanca, lo que sugiere un efecto acumulativo sobre la maduración cerebral. Este deterioro estructural podría explicar el peor desempeño en habilidades que requieren integración de múltiples redes cerebrales, como la planificación motora y la regulación cognitiva. Estos hallazgos refuerzan la importancia de considerar no solo la prematuridad en sí, sino también la interacción de complicaciones neonatales en el pronóstico del neurodesarrollo.
Los autores concluyen que la DBP y las infecciones neonatales impactan de manera diferenciada en el desarrollo cerebral, afectando la sustancia blanca con patrones distintos y generando déficits específicos a largo plazo. Estos hallazgos resaltan la importancia del seguimiento del neurodesarrollo de los niños prematuros en edad escolar, especialmente en aquellos con antecedentes de DBP o infecciones neonatales. Desde atención primaria, es clave que los pediatras vigilen el desarrollo motor y cognitivo de los niños prematuros más allá de la etapa neonatal, ofreciendo intervenciones oportunas y un seguimiento adecuado para favorecer su desarrollo y aprendizaje.













