Fireizen Y, Ahmed M, Vigers T, et al. Changing Epidemiology of Pediatric Pulmonary Exacerbations in Cystic Fibrosis. Pediatr Pulmonol. 2025 Mar 1;60(3):e71019
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ppul.71019
Estudio multicéntrico retrospectivo que analiza los cambios en las hospitalizaciones por exacerbaciones pulmonares en niños y jóvenes con fibrosis quística (FQ) entre 2018 y 2022, comparando datos clínicos y microbiológicos de cinco centros acreditados por la Fundación de FQ en EE. UU. Se evaluó el impacto del tratamiento con moduladores CFTR, especialmente elexacaftor/tezacaftor/ivacaftor (ETI), aprobado para uso pediátrico, y el contexto de la pandemia por COVID-19.
Las hospitalizaciones por exacerbaciones disminuyeron un 65% (de 471 en 2018 a 163 en 2022). Además, en 2022 hubo menos pacientes con múltiples hospitalizaciones anuales. Los hospitalizados en 2022 eran más jóvenes y una mayor proporción de raza negra (28% vs. 14% en 2018). También aumentó el porcentaje de hospitalizados con dos mutaciones no-F508del, quienes no califican para terapia con ETI.
Microbiológicamente, se redujo significativamente la infección por Staphylococcus aureus meticilín resistente (4.5% en 2022 vs. 14% en 2018), mientras que los casos con cultivos sin patógenos aumentaron. Los niños tratados con moduladores CFTR en 2022 presentaron menores tasas de infección por Pseudomonas aeruginosa y Achromobacter xylosoxidans. Hubo más pruebas virales en 2022, con mayor frecuencia de resultados positivos, destacando la presencia de SARS-CoV-2.
En cuanto a la función pulmonar, la recuperación de ppFEV1 fue similar en ambos años, a pesar de una menor duración de hospitalización en 2022 (mediana de 10 días vs. 12 en 2018).
La disminución en hospitalizaciones probablemente refleja los efectos positivos del ETI. Sin embargo, los datos también revelan disparidades: los pacientes de minorías étnicas, más frecuentemente hospitalizados, siguen teniendo menor acceso a estos tratamientos en EEUU. Asimismo, los cambios en el perfil microbiológico podrían deberse tanto al uso de ETI como a medidas de prevención implementadas durante la pandemia.
Se destaca la necesidad de ajustar los programas de formación médica ante la menor exposición clínica a pacientes hospitalizados con FQ y de desarrollar estrategias que reduzcan desigualdades y prevengan exacerbaciones en poblaciones vulnerables.














