Marín-Cruz I, Vázquez A, Neth O. West Nile Virus Infections in Children: What Clinicians Need to Know. Pediatr Infect Dis J. 2026 Jul 1;45(7):e253-e256
El virus de Nilo Occidental (WNV) es un virus RNA perteneciente a la familia Flaviviridae. Se trata de una zoonosis en la que los mosquitos, principalmente Culex spp., sirven como vectores y las aves funcionan como reservorios, siendo los humanos y grandes mamíferos los huéspedes finales. En población pediátrica se ha descrito la transmisión a través de transfusiones de productos sanguíneos y la vertical bien transplacentaria o bien por lactancia materna. Los efectos del cambio climático con veranos más cálidos y prolongados y la afectación del patrón de precipitaciones contribuyen a que el WVN se expanda en regiones en las que previamente no era endémico.
El periodo de incubación es de 2 a 14 días, con tramos más prolongados en población inmunocomprometida. Los síntomas clínicos en niños no difieren a los que se observan en los adultos. El 80% de los individuos infectados se describen como asintomáticos. En el 20% restante lo más habitual es el desarrollo de la fiebre del Nilo Occidental con un cuadro de fiebre elevada, malestar, astenia, cefalea retroorbitaria, artralgias y mialgias. Pueden aparecer síntomas gastrointestinales, linfadenopatías y una rash maculopapular que se identifica como factor predictor negativo para el desarrollo de clínica neurológica. El cuadro dura entre 3 y 10 días y la recuperación es progresiva en los siguientes días y semanas. En menos del 1% de los pacientes infectados la clínica progresa a una enfermedad neuroinvasiva (WNVND) caracterizada por su alta morbilidad descrita especialmente en adultos (86%). Se conoce que el desarrollo del cuadro neurológico es edad-dependiente con escasa incidencia de casos en pacientes pediátricos. La enfermedad neuroinvasiva puede darse en forma de meningitis, encefalitis, parálisis flácida aguda o una combinación de ellas. El cuadro de meningitis es la forma más frecuente de WNVND en niños y no difiere de otras meningitis víricas. Tiene buen pronóstico. La encefalitis por WNV se caracteriza por la presencia de síntomas extrapiramidales dada su afectación preferente de los ganglios basales. En adultos se estima un 20% de casos fatales. La parálisis flácida es consecuencia de la afectación de las células del asta anterior y se caracteriza por una afectación rápida y asimétrica de las extremidades sin déficits sensitivos. Puede cursar desde una monoplejía a una cuadriplejía con afectación de los músculos respiratorios, lo que marca el pronóstico. De acuerdo con los casos notificados por los CDC un 68% de los casos pediátricos han cursado como fiebre del Nilo Occidental y un 30% con WNVND (47% meningitis, 37% encefalitis y 1% parálisis flácida aguda). La mortalidad en la edad pediátrica se data en menos del 1% (frente al 9% en adultos).
Los casos de transmisión transplacentaria son raros, aunque en los recogidos por los CDC es frecuente la clínica neurológica. Con respecto a la lactancia materna, se sigue recomendando mantenerla en madres infectadas por WNV ya que, aunque se ha aislado en la leche materna, no se ha observado afectación clínica de los lactantes.
El WNV debe considerarse en el diagnóstico diferencial de un niño que consulta por fiebre sin foco, encefalitis, meningitis o parálisis flácida aguda que reside o viaja a una zona endémica, sobre todo en los meses de junio a octubre. Para definir un caso confirmado se exige positividad de una de las siguientes pruebas diagnósticas: aislamiento del WNV en sangre o líquido cefalorraquídeo (LCR), detección de material genético de WNV en las mismas muestras, detección de IgM específica para WNV en LCR y detección de títulos elevados de IgM para WNV e IgG positiva y confirmación con un test neutralizante. Esto último se propone por la alta reactividad cruzada en los anticuerpos entre los distintos flavivirus.
La mayoría de los pacientes pediátricos no precisan tratamiento dado que se trata de un cuadro autolimitado. El cuadro neuroinvasivo es subsidiario de tratamiento con corticoides e inmunoglobulina intravenosa. Fármacos como el interferon alfa, la ribavirina y más actualmente el remdesivir han demostrado actividad antiviral in vitro pero con resultados contradictorios en población real.
Entre las medidas de prevención están la reducción de la exposición a los mosquitos con el uso de repelente y mosquiteras, medidas comunitarias para el control de vectores y el cribado del virus en productos sanguíneos y órganos especialmente en áreas endémicas. No se han desarrollado vacunas para el WNV.
Una de las perspectivas futuras es intentar conocer la patogénesis de la WNVND en la población pediátrica. Para ello se ha desarrollado una red Europea de casos que contribuya al estudio de esta infección en niños.









