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Coinfección y otras características clínicas del COVID-19 en Pediatría

30 Jul 2020 | Actualidad en Grupos de Trabajo, Actualidad Grupo de Trabajo Actualizaciones Bibliográficas, Carrusel

Wu Q, Xing Y, Shi L, et al. Coinfection and other clinical characteristics of COVID-19 in children. Pediatrics. 2020;146(1):e20200961

La mayoría de publicaciones sobre pacientes pediátricos durante la fase inicial de la pandemia por COVID-19 han sido referentes a casos aislados o estudios con muy pequeño tamaño muestral, centrándose generalmente en el paciente adulto.

Con el objetivo de definir características epidemiológicas y clínicas de los niños con COVID-19 los autores elaboraron este estudio en el que se incluyeron 74 pacientes.
Se recogieron datos de forma retrospectiva del periodo 20/01/20-27/02/20 sobre pacientes atendidos en dos hospitales de China, uno en el norte y otro en el sur. La confirmación de infección se basó en prueba de PCR nasofaríngea positiva. Solo hubo 1 caso de neumonía grave, 29 fueron clasificados como neumonía moderada, 24 como infección aguda de vía aérea superior y 20 asintomáticos.

De entre los que se dispone de datos epidemiológicos completos, un 95% fueron contactos convivientes de adultos. Los síntomas predominantes fueron tos (32%) y fiebre (27%) al inicio de la enfermedad. Otros síntomas como disnea, fatiga, diarrea, cefalea o mialgias fueron muy poco frecuentes. Ninguno mostró síntomas neurológicos. Un 31% presentó alteraciones en el recuento leucocitario, 6 de ellos linfocitosis y 4 linfopenia. La proteína C reactiva se encontraba elevada en un 17% de los pacientes mientras que la procalcitonina solo en un 2.7%.

Casi en la mitad de los pacientes se realizaron pruebas adicionales para descartar otros patógenos respiratorios más comunes y en la mitad de estos (19 del total de pacientes) se confirmó coinfección. El más frecuente fue Mycoplasma pneumoniae pero también VRS, VEB, CMV e Influenza.

Se realizó PCR en heces, manteniéndose esta positiva entre 5-23 días tras la negativización de la prueba en nasofaringe, pero sin demostrar su capacidad infectiva.

En cuanto al tratamiento 15 pacientes recibieron azitromicina y otros 12 antibioterapia empírica. Solo en el caso grave se administraron corticoides durante 5 días y gammaglobulina 3 días, además de ventilación no invasiva 5 días.

Este estudio apoya aspectos que ya conocíamos como la menor gravedad de la enfermedad en los niños en comparación con los adultos, que atribuyen a un sistema inmune inmaduro (que evite la respuesta inflamatoria excesiva) y a menores comorbilidades. Y además, nuevas consideraciones como la coinfección con otros patógenos respiratorios (en algunos pacientes más de 2 además del SARS-COV-2), por lo que resaltan la necesidad de contar con pruebas de detección sobre todo en temporada de gripe y otros virus estacionales.

Laura Gómez Recio
Pediatra de AP. CS de Béjar. Salamanca

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