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¿Complementar con micronutrientes?

9 Ago 2022 | Actualidad, Actualidad Grupo de Trabajo Actualizaciones Bibliográficas, Noticias

Csölle I, Felső R, Szabó É, et al. Health outcomes associated with micronutrient-fortified complementary foods in infants and young children aged 6–23 months: a systematic review and meta-analysis. Lancet Child Adolesc Health. 2022 Aug;6(8):533-544.
doi: 10.1016/S2352-4642(22)00147-X

https://www.thelancet.com/journals/lanchi/article/PIIS2352-4642(22)00147-X/fulltext

La alimentación adecuada de lactantes y niños pequeños es esencial para un crecimiento saludable y la prevención del retraso en el crecimiento, la emaciación y el sobrepeso. El objetivo de este estudio fue evaluar los efectos beneficiosos versus perjudiciales de proporcionar alimentos complementarios enriquecidos a los niños en el período de alimentación complementaria.

Revisión sistemática y metaanálisis sobre alimentación en lactantes y niños pequeños. Se incluyeron ensayos controlados aleatorios y ensayos clínicos controlados realizados en lactantes de 6 a 23 meses sin problemas de salud identificados. El consumo de alimentos enriquecidos durante el procesamiento industrial con un micronutriente o una combinación de vitaminas, minerales o ambos se comparó con los mismos alimentos complementarios, pero sin enriquecimiento con micronutrientes.

Los resultados principales fueron el crecimiento (medido por las puntuaciones Z del peso para la edad, el peso para la altura o la longitud, y la altura o la longitud para la edad u otras medidas de crecimiento), el retraso en el crecimiento, la emaciación, la adecuación o el exceso de nutrientes, la anemia, la concentración de hemoglobina, el estado del hierro, concentración sérica de zinc y concentración sérica de retinol, así como algunos marcadores adicionales como mortalidad, efectos adversos, desarrollo psicomotor, etc.

Se incluyen finalmente 16 estudios que engloban 6423 pacientes en la revisión sistemática, 13 de los cuales se realizaron en áreas endémicas de paludismo, y un total de 12 estudios en el metaanálisis. Los estudios no muestran diferencias entre los grupos en peso para la edad (diferencia de Z score -0.01, IC -0.07-0.06), ni peso para la altura (diferencia de Z score -0.05, IC -0.19-0.10), ni talla para la edad (-0.01, IC -0.21-0.20).

Los pacientes con alimentación fortificada en hierro presentaron menor riesgo de padecer anemia (OR 0.57, IC 0.39-0.82), y mayor concentración de hemoglobina en el seguimiento (diferencia 3.44 g/L, IC 1.33-5.55). La ferritina presentó menos riesgo de deficiencia (OR 0.39, IC 0.21-0.75) y mayores concentraciones medias (diferencia media 0.43, IC 0.14-0.72). El riesgo de deficiencia de vitamina A fue mayor en el grupo de alimentación no fortificada (OR 0.97, IC 0.24-3.90). No se objetivaron diferencias significativas en las concentraciones sanguíneas de zinc (-0.13, IC -0.82-0.56) ni en los niveles de retinol, con diferencias medias de 0.03 (IC -0.02 a 0.08).

El desarrollo psicomotor se cuantificó mediante diferentes escalas BSID, obteniendo mejores resultados en la alimentación fortificada (+ 1.13, IC 0.35-1.91). Sin embargo, no hubo diferencias significativas en morbilidad y crecimiento.

La mitad de los estudios tienen alto riesgo de sesgo por randomización o pérdidas de datos durante el seguimiento.

Por lo tanto, los alimentos complementarios enriquecidos son estrategias eficaces para prevenir la anemia en lactantes y niños pequeños de 6 a 23 meses en regiones endémicas de paludismo. Los efectos de la fortificación de alimentos complementarios deben investigarse más a fondo en países de ingresos bajos y medianos, pero también deben evaluarse en países de ingresos altos y en regiones donde la malaria no es endémica.

Gonzalo de la Fuente Echevarría

Pediatra de AP. CS Ciudad Rodrigo. Salamanca

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