Nakatsu H, Hashimoto K, Nishigori T, et al; Japan Environment and Children’s Study Group. Timing of food introduction and food-related allergic symptoms in childhood: Evidence from the Japan environment and Children’s study (JECS). Pediatr Allergy Immunol. 2026 May;37(5):e70368
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/pai.70368
El momento óptimo para introducir los alimentos potencialmente alergénicos en la dieta del lactante sigue siendo un tema de gran interés en Pediatría. En este estudio, basado en la cohorte japonesa JECS (Japan Environment and Children’s Study), los autores analizaron la relación entre la edad de introducción de distintos alimentos, la aparición de síntomas alérgicos relacionados con ellos y los niveles de IgE específica durante la infancia.
Se trata de un estudio de cohortes prospectivo que incluyó a 63.693 niños para el análisis clínico y una subcohorte de 2.964 participantes con determinaciones seriadas de IgE específica hasta los 6 años. Se evaluó la introducción de huevo, leche, trigo, soja, pescado, arroz, frutas, marisco, trigo sarraceno y cacahuete, ajustando los resultados por múltiples factores de confusión.
Los principales hallazgos muestran que retrasar la introducción de determinados alimentos, especialmente huevo, leche y trigo, más allá de los 12-13 meses se asoció con una mayor probabilidad de síntomas alérgicos referidos por los cuidadores. Las asociaciones fueron especialmente marcadas para el huevo (OR ajustada 5,69) y el trigo (OR ajustada 26,69), aunque los propios autores señalan que estas estimaciones podrían estar influidas por causalidad inversa y factores de confusión residuales. También se observaron asociaciones para soja, pescado y arroz, mientras que no se encontraron relaciones significativas para cacahuete, frutas, marisco o trigo sarraceno.
En la subcohorte con IgE específicas seriadas, los niños que no habían consumido huevo o leche antes de los 13 meses presentaron concentraciones más elevadas de IgE específica frente a huevo y leche a los 2, 4 y 6 años. Sin embargo, el estudio no encontró una asociación similar para el cacahuete. Los autores insisten en que, al tratarse de un estudio observacional basado en cuestionarios y sin confirmación diagnóstica mediante provocación oral, no puede establecerse una relación causal y es posible que algunos lactantes retrasaran la introducción por sospecha precoz de alergia.
Este artículo es interesante porque el orden de introducción de los alimentos es una de las preguntas más frecuentes de las familias durante el primer año de vida y aporta evidencia de que retrasar la introducción de alimentos alergénicos no parece prevenir la alergia alimentaria y podría asociarse a un mayor riesgo de sensibilización. Por tanto, sus resultados son coherentes con las recomendaciones actuales de introducir alimentos potencialmente alergénicos alrededor de los 4-6 meses, evitando retrasos injustificados y facilitando un consejo dietético basado en la evidencia.












