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Discurso de inauguración de Cristóbal Coronel del 39 Congreso de la SEPEAP

16 Oct 2025 | 39 Congreso de la SEPEAP, Actualidad, Noticias

Estimados Dr. D. Luis Carlos Blesa Baviera, presidente de la Sociedad Española de Pediatría, Dr. D. Andrés Rodríguez Sacristán, vicepresindente del Real e Ilustre Colegio de Médicos de Sevilla, y Dr. D. Manuel Molina Muñoz, delegado territorial de Salud y Consumo en Sevilla.

Estimados compañeros y amigos:

Muchas gracias a todos.

Para la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) y para mí como su presidente, en este caso, tanto de la Sociedad como del Comité Organizador de este congreso (os vais a ahorrar un discurso), es un honor y una enorme responsabilidad poder compartir con todos vosotros esta cita anual de nuestra Sociedad aquí en Sevilla.

El resumen, queridos compañeros: El sistema nacional de salud actual se hunde, se descompone, y nadie hace nada eficaz para evitarlo.

A los políticos solo les interesa que la población no proteste y es una pena que sean las sociedades científicas las que alcen la voz mientras que los sindicatos, que, dicho sea de paso, son los que deberían hacer esa labor, dejan pasar el tiempo sin hacer nada.

El modelo actual de sanidad no parece responder a la exigencias de la población, ni tampoco a la de sus profesionales. Y este debe prepararse para dar cobertura a las nuevas necesidades, tanto de unos como de otros, y hasta ahora no se han invertido tiempo ni recursos.

Pero, ¿qué podemos hacer para mejorarlo? Si de verdad quisiéramos mejorar la salud de las personas, mediríamos los resultados en salud, pero en la actualidad solo importa la cantidad de actividad que realizamos, sólo números para poder vender paz social.

Los médicos pasamos mucho más tiempo mirando a la pantalla del ordenador que al paciente y rellenando ítems que solo sirven para unas estadísticas.

Estadísticas que, dicho sea de paso, se manipulan hasta obtener los datos que solo interesan a una Administración experta en “documentir” y ofrecer solo la visión parcial que le interesa. Nos ofrecen datos sesgados y elaborados para la galería.

Pero, ¿dónde queda los principios éticos para la práctica médica del juramento hipocrático? El respeto a la vida humana, la confidencialidad del paciente, la no discriminación y el compromiso con la salud y bienestar de los niños, y adolescentes, por encima de cualquier otra consideración.

Todos estaremos de acuerdo de que la Atención Primaria es la puerta de entrada y la base del Sistema Nacional de Salud. Y todas las sociedades científicas, tanto de Medicina de Familia como de Pediatría de AP, coincidimos en que los cimientos para su funcionamiento están bien hechos, solo se necesita una reforma de lo que ya se ha construido.

El sistema nacional de salud se hunde, muy despacio, y por eso pensamos que no es así. Vamos dando bandazos en función de intereses varios, dependiendo de la voluntad de unos políticos que tiene una fecha de caducidad en 4 años y después ya veremos.

Los gestores, cuando se encuentran con un problema complejo, ofrecen salidas inmediatas para dar la sensación de estar actuando sobre el problema, pero en realidad no están haciendo nada. Y así, asistiremos al colapso del sistema sanitario y eso es algo que no está tan lejos; más vale hacer algo para frenarlo.

La AP está llena de buenas intenciones, pero pocas acciones reales. El recientemente aprobado Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027 del Ministerio, contiene muchas líneas de acción concretas y necesarias, pero hace falta que se implanten.

Los planes no cambian realidades por sí solos, lo hacen las tomas decisiones y medidas, y lo más importante lo hacen los presupuestos, con inversiones sostenidas y eso sí sería una voluntad real de arreglar la sanidad.

Pero, ¿por dónde empezar? Los médicos de AP pedimos cambios en la organización, en la estructura y que un 25% de los presupuestos sean destinados a sanidad (actualmente un 14% de media). Ser coherentes y mantener una estrategia no populista.

Por otra parte, para los sistemas sanitarios es bastante difícil invertir más dinero en prevención porque los beneficios pueden no llegar hasta años después. Cuando hay un límite presupuestario y preocupaciones más inmediatas, siempre se van a priorizar estas últimas.

Existen muy buenas ideas para poner en práctica como son los equipos de atención pediátrica, las consultas de acogidas, la necesidad de desburocratizar las consultas y podemos seguir enumerando, pero sin lo fundamental que es la inversión todas estas ideas caen en saco roto.

El gasto sanitario cada vez es más elevado. Nadie discute que tenemos una población cada vez más envejecida, unos tratamientos cada vez más costosos, y todo ello acompañado de una reducción de la fuerza laboral, específicamente entre los profesionales sanitarios del primer nivel.

Pero el factor que más presión ejerce sobre el crecimiento del gasto en atención sanitaria es la incorporación de nuevas y costosas tecnologías. Pero sería importante la evaluación coste-efectividad de estas para ver su rentabilidad a nivel clínico. Estas tecnologías son caras, pero no parecen rentables o coste-efectivas. Solo valen de cara a la galería y como impacto mediático, pero no hay una evidencia clínica de que sea mejor o proporcione mejores resultados en salud.

Años tras años, mi discurso inaugural como presidente de esta Sociedad varía poco. Por desgracia nuestra situación laboral tampoco ha cambiado. Los problemas que tenemos en la actualidad son los mismos de años anteriores.

Sigo pensando que el principal capital de nuestro Sistema de Salud es, sin dudarlo, el humano, excelentes profesionales, prestando atención de calidad con alto nivel de especialización. Pero por desgracia muy poco cuidado y así nos va, cada vez somos menos.

Las administraciones continuamente nos dicen que faltan profesionales, no hay pediatras ni enfermeras pediátricas para poner en prácticas todas esas buenas ideas, pero mi pregunta es, ¿dónde van todos esos pediatras que terminan su formación MIR todos los años?

Por poner un ejemplo, en Sevilla capital se forman todos los años en nuestros tres hospitales 34 MIR de pediatría. En el pasado mes de julio en el Acto Único de residentes de 2025 en Andalucía, se ofertaron 187 plazas de pediatras de AP. El resultado fue desolador, se presentaron 11 candidatos y solo hubo 7 adjudicaciones. Pero mucho peor fue que de las 457 plazas ofertadas en Medicina Familiar y Comunitaria solo 98 facultativos se presentaron, y apenas 85 contratos fueron finalmente adjudicados.

Estos datos no son meros números: son la constatación del fracaso sistemático de las políticas de personal, que lleva muchos años siendo incapaz de atraer, retener y fidelizar al talento médico joven.

¿A dónde van esos pediatras que terminan su residencia?, pues os lo digo yo: donde las condiciones laborales les son más atractivas, a los hospitales, a la asistencia privada o, lo que es peor, a otros países donde se les valora mejor su profesionalidad, se les ofrecen mayor estabilidad laboral y mejores condiciones económicas.

Otro ejemplo, en Andalucía se nos vende que ha habido un aumento de plantilla, pero para los médicos eso no es realmente cierto. Según datos del portal de transparencia que proporciona el Servicio Andaluz de Salud de 2019 a 2023 han aumentado en 79 los cargos directivos y 22.333 profesionales en total. Pero, de las 1040 plazas de pediatría que habían dotadas, hay 34 menos que en años anteriores, y de estas 276 están sin cubrir. La excusa, como siempre, no hay dinero o no hay pediatras.

Como este es un congreso de nivel nacional, también puedo aportar datos de España. Según datos del Ministerio, la evolución de las plantillas y centros de Atención Primaria en España cerró el 2024 con un menor número de centros y menor número de pediatras, pasando de 6.890 a 6.883.

No hay que ser matemático para sacar conclusiones. La plantilla de pediatras se reduce.

Si una compañía aérea contrata más azafatas, pero no pilotos, se mejorarán muchas cosas, pero, desde luego, no habrá más vuelos. Aunque se compren más aviones (en este caso inaugurar centros sanitarios) al final estarán vacíos.

No nos equivoquemos, la Atención Primaria en España no es atractiva para los nuevos pediatras. Y eso es porque cuando un estudiante o un residente rota por nuestros centros de salud, ¿qué le ofrecemos?

  1. CONSULTAS SATURADAS: como no existen unas consultas de acogidas que funcionen, todos los usuarios que demanden asistencia en el día entran en consulta sin ningún filtro. De nada sirve limitar las agendas para luego tener que atender el rebosamiento de dichas agendas como consultas urgentes o no demorables.
  2. EXCESO DE BUROCRATIZACIÓN: se nos siguen demandando los justificantes de asistencias para menores por parte de centros escolares, los informes de salud para actividades deportivas, etc. Tareas que no nos corresponde realizar y que nos consume un importante número de citas diarias.
  3. TAREAS ASISTENCIALES QUE NO NOS CORRESPONDEN: La falta de enfermeras especialistas en Pediatría nos sobrecarga con tareas que no son de nuestra competencia, pero además nos vemos en la obligación de contestar y asesorar a compañeras enfermeras, no especialistas, a las que obligan a la atención a niños, con la pérdida de tiempo que supone.
  4. Todo esto repercute en una FALTA DE TIEMPO EN CONSULTA para realizar de forma correcta y con calidad todas esas tareas que, si son de nuestra competencia, y que tal y como esta las cosas ahora cada vez son más.
  5. Nos falta también TIEMPO PARA NUESTRA FORMACIÓN Y RECICLAJE y por supuesto tiempo para la tutorización de los futuros profesionales.
  6. MENOS RETRIBUCIONES Y MENOS E INCLUSO NULOS INCENTIVOS ECONÓMICOS para las múltiples labores que realizamos como tutoría de residentes, de estudiantes, acúmulos de cupos por ausencias, zonas de difícil cobertura.

Todo ello contribuye a que nuestros futuros pediatras vean la Atención Primaria como una salida poco atractiva y con profesionales estresados y sobrecargados.

En definitiva, es fundamental y muy necesario, prestigiar la Atención Primaria y seguimos reclamando la equiparación de las condiciones laborales de los profesionales de Atención Primaria con los profesionales de Atención Hospitalaria. Estamos muy cansados de buenas intenciones y de promesas que después no se cumplen. Las causas de la situación actual de la Atención Primaria están claras, y las soluciones teóricamente fáciles, y pasan por incrementar el presupuesto destinado a ella.

Dicho todo esto, paso a hablaros brevemente como presidente del 39º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria y del IV Congreso Internacional Hispano-Luso de Pediatría Extrahospitalaria y lo hago dando las gracias:

  • A los asistentes por su presencia.
  • A los ponentes y moderadores por su tiempo y sapiencia.
  • A nuestros compañeros portugueses que no dudaron en acompañarnos en esta empresa cuando se lo propusimos.
  • A los miembros del comité científico y organizador y Junta Directiva de la Sociedad por su ayuda y colaboración en todo momento.
  • A la industria farmacéutica presente, sin cuya colaboración sería imposible realizar este congreso y poder así actualizar nuestros conocimientos.
  • A nuestra secretaria técnica y gabinete de comunicación
  • Y a la Ciudad de Sevilla y al Hotel Barceló Sevilla Renacimiento por el cariño con el que nos ha acogido para este evento.
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