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Disfunción valvular, un reto diagnóstico

Escala clínica para el diagnóstico de disfunción de válvula ventriculoperitoneal en niños en el Servicio de Urgencias. Muñoz-Santanach, D;  Trenchs Sainz de la Maza, V; Candela Canto, S y Luaces Cubells, C. An Pediatr (Barc). 2016;84(6):311-317

La válvula de derivación ventrículoperitoneal (VDVP) es el tratamiento más utilizado para la hidrocefalia infantil. Su disfunción (DV) se muestra como un gran reto diagnóstico para los pediatras que valoran a estos niños. Se considera que entre un 60-80% de los niños van a sufrir una DV en los siguientes 10 años a su colocación, alcanzando el 40% en su primer año. Es por esto que no es inusual la realización de una imagen ante la mínima sospecha, con la consecuente radiación que conlleva.

Mediante un estudio prospectivo realizado en un Hospital materno-infantil de tercer nivel se diseña una escala con la que se pretende ayudar al diagnóstico de sospecha de DV evitando así exploraciones complementarias innecesarias. Se incluyen todas las consultas por este motivo durante 3 años excluyéndose a los niños en situación paliativa, a los que no tienen sintomatología potencialmente asociada a DV y las consultas realizadas en una misma semana por considerarse el mismo proceso. Se dividen en dos grupos DV confirmada (constatada mediante intervención) y descartada (diagnóstico alternativo o no cirugía en la semana posterior a la consulta). Se recogen 363 consultas que corresponden a 145 pacientes, de éstas en 71 (19.5%) se confirmó la DV y en 292 (80,5%) no. La causa más frecuente fue la obstrucción del catéter. Los niños con DV son más mayores que los que no la presenta (8.8 vs 6.7 años) y con menos tiempo transcurrido desde la cirugía (menos de dos años).

Mediante un modelo de regresión logística se recogen los factores de riesgo identificados tras el estudio. 9 ítems con puntuaciones diferentes que en total suman 20 puntos. El punto de corte estimado es 7. Si se iguala o supera esta puntuación el niño debería ser valorado por un neurocirujano y recibir exploraciones complementarias. Si es igual o menor de 3 podría recibir el alta al domicilio con vigilancia. Entre 4 y 6 se consideraría prudente que fuera visto por el neurocirujano para decidir actitud. Puntuaciones iguales o superiores a 7 se asocian a un riesgo de DV con un elevado valor predictivo negativo; esto la hace particularmente útil para discriminar los niños con bajo riesgo.

Debemos tener en cuenta que es una escala diseñada para niños mayores de 1 año y VDVP exclusivamente. Destaca que la ausencia de fiebre sea uno de los ítems, sin embargo sabemos que la infección valvular es rara más allá de los 3 meses postintervención. La focalidad neurológica a pesar de no haber mostrado significación se incluye por su importancia clínica y diagnóstica.

Sheila de Pedro del Valle
FEA Pediatría. Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. Ávila

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