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Displasia de caderas: la exploración debe prevalecer al screening

26 Nov 2021 | Actualidad, Actualidad Grupo de Trabajo Actualizaciones Bibliográficas, Noticias

Escribano C, Bachiller L, MArin SI, Montejo MM, Izquierdo R, Morales F y Caserio S. Displasia evolutiva de caderas: más allá del cribado. La exploración, nuestra asignatura pendiente. An Pediatr (Barc). 2021;95:240-5

https://www.analesdepediatria.org/es-displasia-evolutiva-caderas-mas-alla-articulo-S1695403320302861

La displasia del desarrollo de caderas (DEC) es una causa importante de discapacidad si no se trata de la manera adecuada. Su etiología es multifactorial, y en este término se engloba desde la inestabilidad, luxación o subluxación, hasta anomalías sólo apreciables radiológicamente. Diferenciamos la displasia teratológica, incluida en la patología de base del paciente, y la típica, que puede manifestarse desde la etapa prenatal hasta formas evolutivas en edad infantil. Es importante no sobretratar, pero también es indispensable incidir en la necesidad de un seguimiento adecuado. Existen factores de riesgo como el sexo femenino, presentación podálica y los antecedentes familiares. Se recomienda la solicitud de una ecografía ante la presencia de dos o más factores de riesgo y en caso de obtener maniobras de Barlow y Ortolani positivas. Para la precocidad de su realización primará siempre una exploración patológica.

Se trata de un estudio observacional, descriptivo y retrospectivo realizado en un Hospital de Nivel IIIB. Como objetivo se plantea analizar el motivo de solicitud de ecografías de cadera, determinar la incidencia de DEC y evidenciar si los programas de cribado son realizados de forma adecuada. Se recogieron un total de 456 recién nacidos en dos años de estudio de los que 30 se excluyeron por ser pacientes con patología de base con aumento de incidencia de displasia de caderas. En total se realizaron 530 ecografías. A 77 niños se les realizaron dos ecografías, a 10 niños 3 y a un niño hasta 6.

A nivel hospitalario se pidieron un 34.1% de las ecografías de las cuales el 85.1% se solicitaron de acuerdo a las normas de screening. Se comprobó que ningún recién nacido con factores de riesgo se fue de alta sin la solicitud correspondiente. El resto de ecografías fueron solicitadas por presentar clic de caderas (35.3%), asimetría en pliegues (18.6%), signos de Ortolani y/o Barlow positivos (3.7%) y 1.09% por asimetría y clic conjuntos. Un 47.9% de las ecografías pedidas por clic se solicitaron desde atención primaria.

Se identificaron 15 pacientes con diagnóstico compatible con DEC confirmado por un traumatólogo (3 se excluyeron por anomalías relacionadas que aumentaban el riesgo). De las 12, todas mujeres, 3 fueron detectadas en el cribado (Sensibilidad (S) 25%, Especificidad (E) 96.5%) y las otras 9 por la clínica (S 83.3% y E 93.7%). De estas últimas, 3 presentaban asimetría de pliegues, 1 clic de caderas y 5 signos de Ortolani y Barlow positivos. A destacar que 4 de los 5 niños con Ortolani y Barlow positivos tenían factores de riesgo para el desarrollo de DEC así que hubieran sido diagnosticados en cribado si la exploración no hubiese arrojado datos de alarma. El 75% de las DEC fueron diagnosticadas en el hospital y sólo un caso fue secundario a un clic identificado en atención primaria. Del 71% de ecografías solicitadas por una exploración patológica, sólo el 2.8% fueron diagnosticados de DEC.

Aproximadamente el 90% de los niños con inestabilidad de caderas al nacimiento van a tener una evolución favorable y hasta el 96% de los hallazgos ecográficos se van a resolver posteriormente. El screening que se realiza en los pacientes con factores de riesgo va a ser capaz de diagnosticar las displasias de debut neonatal, no aquellas que se puedan desarrollar a la largo del primer año. Es por esto, que más allá de un resultado de screening favorable, no debemos olvidar realizar una exploración exhaustiva en cada revisión. El clic por sí mismo no debería ser un motivo para la solicitud de una ecografía exceptuando su persistencia más allá de las 6 semanas o asociación a otros signos clínicos como la limitación de la abducción.

Parece que se solicita un número de ecografías superior a las indicaciones clínicas, aunque esto es difícil de analizar por las diferencias observador-dependiente y motivos de solicitud no siempre evidenciados. Si la exploración es normal en pacientes con factores de riesgo podríamos diferir la ecografía a las 6-8 semanas de vida para evitar ser repetidas por hallazgos que generalmente son signos de inmadurez. Ajustar las indicaciones podría disminuir el gasto sanitario y la ansiedad que en las familias provoca. Realizar exploraciones seriadas durante el primer año de vida o incluso hasta el inicio de la deambulación es primordial para un diagnóstico de DEC tardía.

Sheila de Pedro del Valle

Adjunto de Pediatría. Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. Ávila

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