Nilsson UT, Hernell O, Lönnerdal B, et al. Immunological effects of alpha-lactalbumin-enriched low-protein infant formula: A randomized controlled trial. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2025 Sep 5. doi: 10.1002/jpn3.70189
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40910342/
La lactancia materna confiere a los lactantes una protección significativa frente a infecciones gastrointestinales y respiratorias, atribuida en parte a su composición proteica. La alfa-lactoalbúmina (α-lac), principal proteína del suero en la leche materna, está presente en concentraciones mucho menores en la leche de vaca y, por ende, en las fórmulas infantiles estándar. Se ha sugerido que el enriquecimiento de las fórmulas con α-lac podría modular la respuesta inmune y disminuir la morbilidad infecciosa.
Este ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y multicéntrico (ALFoNS study), incluyó 328 lactantes sanos a término en Suecia. Desde las 2 hasta los 6 meses de edad, los participantes recibieron fórmula baja en proteínas enriquecida en α-lac (α-lac-EW; 27% α-lac), fórmula con suero reducido en glicomacropéptido (CGMP-RW; 14% α-lac), fórmula estándar (SF; 10% α-lac), o bien fueron amamantados exclusivamente (grupo de referencia). Se evaluaron parámetros de morbilidad infecciosa y perfil de citocinas (IL-6, TNF-α, TGF-β1/β2, IL-1, IL-10, IL-12, IFN-γ) y proteína C reactiva ultrasensible hasta los 12 meses.
Los resultados mostraron que la concentración sérica de IL-6 fue significativamente menor en los lactantes amamantados que en todos los grupos alimentados con fórmula (p<0,001), mientras que no se observaron diferencias en otras citocinas ni en proteína C reactiva. No se hallaron diferencias relevantes en la incidencia de fiebre, infecciones respiratorias o gastrointestinales entre los grupos de fórmula. Sin embargo, el uso de antibióticos fue menor en el grupo α-lac-EW que en CGMP-RW durante la intervención (p=0,008), aunque mayor en α-lac-EW que en lactantes amamantados en el seguimiento posterior (p=0,016), principalmente vinculado a episodios de otitis media. Además, el uso de antipiréticos fue sistemáticamente superior en todos los grupos de fórmula respecto a los lactantes amamantados, lo que podría reflejar diferencias en la respuesta inflamatoria más allá de la presencia de fiebre. La elevada proporción de niños previamente expuestos a lactancia materna parcial podría haber atenuado los posibles efectos diferenciales de las fórmulas estudiadas.
Los autores concluyen que el enriquecimiento de la fórmula infantil baja en proteínas con concentraciones de α-lac similares a las de la leche materna no modificó de manera significativa el perfil de citocinas ni la morbilidad infecciosa en comparación con las fórmulas estándar. La persistente diferencia en los niveles de IL-6 entre lactantes alimentados con fórmula y los amamantados requiere estudios adicionales, ya que podría reflejar un estado inflamatorio de bajo grado. Este trabajo aporta evidencia sólida sobre los límites de la suplementación con α-lac y resalta la complejidad de reproducir los efectos inmunológicos de la lactancia materna mediante fórmulas enriquecidas.














