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En los últimos años la violencia filioparental ha aumentado un 223,63%

  • Presentación del informe “Menores violentos ¿un tema menor?: Violencia filioparental y uso indebido de las nuevas tecnologías”

The Family Watch, en el marco de la Recomendación 19/2006, de parentalidad positiva, del Consejo de Europa, ha impulsado en el ámbito de la Comunidad de Madrid la investigación multidisciplinar « Menores violentos, ¿un tema menor? Violencia filioparental y uso indebido de la tecnología». En el mismo han participado un equipo de expertos juristas, psicólocos, médicos y técnicos.

infografiaEl Consejero de Política Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid, Carlos Izquierdo, en su intervención ha remarcado “En la Comunidad de Madrid somos muy conscientes de que tenemos encima de la mesa importantes retos que afectan a la vida diaria de los menores, como es la presencia de las nuevas tecnologías en su día a día. Por eso, queremos poner a disposición de las familias todos los recursos y herramientas para poder abordar estos retos, evitando así posibles problemas en la etapa de la adolescencia”.

Para Sonsoles Vidal, Directora Académica del proyecto, el “el interés de la presente obra parte del análisis científico y empírico de los datos aportados, y del enfoque multidisciplinar de los autores quienes, desde su experiencia profesional con menores adolescentes, han sabido sacar a la luz la magnitud de un problema como la violencia familiar ascendente, aparentemente desconocido por la alta cifra negra de casos no denunciados, pero que sigue en ascenso, como reflejan las estadísticas policiales y judiciales”.

Tal es así, que en los últimos años la violencia filioparental se ha incrementado de forma exponencial llegando a la cifra de un 223,63% entre los años 2007 y 2014. Entre las causas del aumento de la violencia cabe destacar el orden social actual, globalizado, que induce en el adolescente a una práctica generalizada de violencia gratuita y aparentemente impune debido a los siguientes factores: el influjo de las TIC´s, el funcionamiento disfuncional de la familia, la pérdida de autoridad educativa e instuitucional y la crisis de valores entre otros.

Así María José Olesti, ha explicado las pautas recomendadas en el informe para abordar el problema: “En primer lugar, pedir ayuda ante las primeras señales de alerta, con una intervención profesional estimulando la recuperación del menor; recursos públicos de apoyo a la familia, asegurando una adecuada formación parental. Esta labor no está vinculada exclusivamente a los servicios sociales, sino a otros ámbitos como el educativo, sanitario y judicial; seguimiento de la actividad académica del menor, en coordinación con la familia, y por último, si la situación se hace insostenible, informar a la Fiscalía de Menores, ya que sin duda, denunciar, es una ayuda para el menor y su familia, no un estigma”

Puede descargar el estudio Aquí

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