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Enfermedad celíaca, cuadros relacionados y papel de la Atención Primaria

Parera Pinilla CL, Ochoa Fernández BM, Bonet de Luna C. Enfermedad celíaca: quién sabe dónde. Rev Pediatr Aten Primaria. 2018;20:269-76

La enfermedad celiaca y patologías relacionadas con la ingesta de cereales suponen en la actualidad un reto diagnóstico y terapéutico. Se han descrito distintas patologías no celiacas, asociadas a la ingesta de trigo en los últimos años, que no siempre es fácil diferenciar (ni a veces posible). Por otro lado, la moda de retirar el gluten en diversas enfermedades y/o síntomas sin tener un diagnóstico claro, hace que la confusión aumente.

En este artículo se revisa el papel de la Atención Primaria en el diagnóstico y seguimiento de la enfermedad celiaca y se intenta clarificar los diversos cuadros que se han descrito hasta ahora, con un resumen de sus características diferenciales: Enfermedad celiaca, Alergia al trigo (AT), Sensibilidad al gluten no celiaca (Síndrome de intolerancia al trigo), Intolerancia al trigo.

En la enfermedad celiaca una anamnesis detallada y exploración física puede ayudar en el diagnóstico de sospecha. En los grupos de riesgo descritos (familiares de primer grado de pacientes con enfermedad celíaca, síndrome de Down, diabetes tipo 1, déficit selectivo de IgA, tiroiditis autoinmune, síndrome de Turner, síndrome de Williams, y artritis crónica juvenil) se aconseja primero realizar HLA si está disponible (su valor predictivo negativo es mayor que el de los anticuerpos), y si no, pedir marcadores serológicos. Si los HLA son positivos (HLA DQ2 o DQ8) hay que pedir marcadores periódicamente cada 3-5 años. Se deben derivar a Atención Especializada si los marcadores serológicos son positivos o si son negativos pero hay una sospecha alta para completar el diagnostico (HLA y biopsia).

Las primeras revisiones se deben hacer en Atención especializada, y no hay consenso sobre cuándo y cómo debe hacer el pediatra de Atención Primaria (PAP) las revisiones, pero según la literatura médica deben establecerse revisiones cada 1-2 años tras las realizadas inicialmente a nivel hospitalario. Se debe comprobar normalización clínica y datos analíticos, asegurar adhesión a la dieta sin gluten, descartar otras enfermedades relacionadas y posibles déficits nutricionales.

Se resalta que la atención continuada entre la pediatría de AP y Atención Especializada facilitaría el seguimiento de los pacientes celíacos y sus familiares, haciendo las consultas más eficientes.

Ángel Martín Ruano
Pediatra de EAP. CS Miguel Armijo. Salamanca
Profesor Asociado. Facultad Medicina. Universidad de Salamanca

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