Martín-Masot R, Díaz-Martín JJ, Santamaría-Orleans A, Navas-López VM. Sistema de puntuación CoMiSS de síntomas asociados a la leche de vaca: ¿cuándo puede ser útil para los pediatras españoles? An Pediatr (Barc). 2025 Dec;103(6):504056
La alergia a la proteína de leche de vaca (APLV) es la alergia alimentaria más diagnosticada en lactantes menores de un año. Su identificación supone un reto dado que puede implicar sintomatología digestiva, cutánea y respiratoria de características inespecíficas. La puntuación CoMiSS es un instrumento fácil y rápido para valorar la APLV, especialmente los casos no IgE mediados, y puede emplearse para la monitorización de los síntomas. Se acepta el punto de corte que supera o iguala los 12 puntos para identificar a los lactantes en riesgo. El objetivo principal del estudio fue determinar si el uso de esta herramienta podría ayudar a los pediatras españoles en la evaluación de los pacientes con APLV.
Estudio observacional, multicéntrico y transversal de tipo encuesta. Participaron 294 pediatras, la mayoría desarrollando su trabajo en entornos urbanos (82,6%). La muestra de lactantes diagnosticados de APLV por sus pediatras alcanzó los 1.176 niños. Se identificaron 371 casos de APLV IgE mediada (33,2%) y 745 de APLV no IgE mediada (66,8%). Sólo en 56,4% de estos últimos casos se realizaron pruebas de provocación. Se consideraron casos leves el 22,9%, moderados el 58%, graves el 17,3% y muy graves el 1,8% (según la escala Likert). En todos ellos se indicó alimentación con fórmula extensamente hidrolizada (FEH). Tras completar la primera parte de la encuesta con los datos demográficos y clínicos según la experiencia clínica de los pediatras, se pidió en un segundo tiempo que se completara el cuestionario CoMiSS con datos retrospectivos de los últimos 6 meses para obtener la puntuación de los pacientes en el momento del diagnóstico y 7 días después del inicio de la dieta con FEH. Los profesionales no conocían que se trataba de esta escala en concreto.
Se identificó una puntuación CoMiSS total de 12 puntos o superior en el 33,1% de los lactantes en el día 0 y en el 1,7% en el día 7. Las puntuaciones medias en todos los síntomas de la escala disminuyeron en este intervalo de tiempo y las diferencias entre ellas fueron estadísticamente significativas en todos menos en la consistencia de las heces. Al valorar la alergia IgE mediada y no IgE mediada por separado, en el primer grupo se observó una reducción más significativa de ítems como eccema atópico, urticaria y síntomas respiratorios. En la segunda la disminución del llanto y la regurgitación fue más llamativa. En el análisis basado en la gravedad la media de puntuación CoMiSS total mostró una reducción mayor en el grupo de APLV muy grave (-9,20 [DE -4,92]) en comparación con los otros grupos. El tiempo medio hasta observar mejoría en la clínica fue de 7,1 días (DE: 5,7). La mediana de tiempo hasta la mejoría no se asoció a tener una puntuación CoMiSS mayor o menor a 12 en el día 0 (mediana [RIC]: 6 [3-8] días vs. 5 [3-7] días) ni a la gravedad de la clínica, aunque el tiempo hasta mejorar fue mayor en el grupo con síntomas muy graves (mediana [RIC] 7 [1,5-14] días). Por otro lado, el diagnóstico de APLV no IgE mediada implicó un periodo de tiempo hasta mejoría significativamente más largo que la APLV IgE mediada.
Uno de los principales datos a destacar fue el pequeño porcentaje de la muestra con CoMiSS igual o mayor de 12 (33,1%). Esto puede sugerir un uso inadecuado de la herramienta y por tanto un sobrediagnóstico. A esto se le suma que sólo se realizaran pruebas de provocación en el 56% de los niños. Da pie a pensar que algunos no eran realmente alérgicos. Entre las limitaciones del estudio destaca que el sesgo de selección puede haber afectado a la validación externa de los resultados. La muestra no fue aleatoria ni estratificada por el número de pediatras registrados en el país. Además, el intervalo de 7 días entre las dos valoraciones de la CoMiSS se ha considerado corto. Cabe destacar sin embargo que el número muestral es el mayor registrado hasta la fecha.
Un mayor conocimiento y manejo de la escala CoMiSS como herramienta de referencia podría mejorar la fiabilidad de los diagnósticos de APLV.













