Laso-Alonso AE, del Villar-Guerra P, Molinos-Norniella C, et al. Enfoque basado en la evidencia del recurso humano de transporte urgente. An Pediatr (Barc).2025 Nov;103(5):503997
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41224546/
En muchas zonas del ámbito nacional, el transporte interhospitalario (TIH) se realiza por equipos especializados en pacientes adultos con una formación variable en pediatría. Una planificación adecuada incluye la valoración clínica del niño, la comunicación con el centro receptor y el equipo de transporte, y conocer la disponibilidad de recursos. En la actualidad, solo se han desarrollado dos herramientas específicas para planificar un transporte pediátrico. La primera es una adaptación de la escala SVPTS (Sistema de Valoración de Pacientes para el Transporte Secundario) utilizada en adultos, y la segunda, la PT3 (Pediatric Transport Triage Tool). Esta última consta de 3 partes: una escala numérica inicial (0-9) que incluye datos referentes a los sistemas neurológico, cardiovascular y respiratorio (NCR), diseñada para predecir el riesgo de deterioro intrahospitalario; una lista de diagnósticos relevantes que requieren transporte más especializado y una propuesta de elección del equipo de transporte basada en los resultados anteriores y los recursos disponibles. El objetivo del texto es valorar la capacidad de los profesionales para escoger el recurso de TIH pediátrico urgente más adecuado en la región en la que se realiza el estudio y valorar su concordancia según esta escala PT3 adaptada.
Estudio observacional multicéntrico que se encuadra en una zona con 8 áreas sanitarias que incluye a 4 hospitales emisores (HE) y uno receptor (HR). Los 4 HE no disponen de unidad de cuidados intensivos pediátricos (UCIP) ni de servicio de cirugía pediátrica, pero sí de una atención por un especialista en pediatría las 24 horas. El rango de distancia está entre 19,4 y 33 km. Se incluyeron pacientes desde 1 mes a los 14 años, excluyendo a los neonatos, los traslados programados y los retornos. El protocolo del estudio consta de dos fases. En la primera se realizó una adaptación de la escala PT3 a los recursos disponibles en la zona con traducción al castellano. El resultado fue una escala propia denominada SCOPETAS (score pediátrico de transporte de Asturias). La comprensión y reproductibilidad se fijó mediante la evaluación de 2 casos clínicos teóricos. En la segunda fase se realizó el reclutamiento de pacientes reales y el análisis de datos. Se recogió información dentro de un mismo cuaderno en dos momentos de tiempo distintos: el inicial en el centro emisor por el médico encargado en el momento de decidir el traslado (pretraslado) y se continuó con el equipo de transporte para las variables de transporte y por el médico del centro receptor para las variables de este (postraslado). El investigador principal calculó el recurso de transporte ideal de forma ciega (sin conocer el recurso elegido por los médicos encargados) basándose en el cuaderno de datos entregado según la escala SCOPETAS. Tras esto se valoró la concordancia y el peso de la evidencia (WoE, weigth of evidence) entre ambos, considerando la escala como el gold standard.
Se incluyeron 150 de los 247 traslados que se podían reclutar. Todos ellos fueron terrestres, con una mediana de tiempo de espera en el HE de 60 minutos (RIQ: 30-71) y de traslado de 32 minutos (RIQ: 27-43). En 35 casos no se pudo completar la información por pérdida de datos. No hubo diferencias significativas en estos dos tiempos según el equipo de transporte (técnico, técnico + enfermera, técnico + enfermera + médico) y el HE, excepto en el tiempo de traslado desde el HE más cercano (p=0.007). Se registró el score TRAP (riesgo de mortalidad) con una mediana de 0 y RIQ de 0-1, y la escala SCOPETAS con los mismos datos. Hubo 21 pacientes cuyo diagnóstico era significativo en la escala SCOPETAS, de ellos, sin embargo, 11 contaban con solo 1 punto o menos en la misma escala en su parte numérica. De ellos, 4 ingresaron en la UCIP o requirieron monitorización estrecha, 6 necesitaron cirugía urgente y 5 presentaron complicaciones durante el traslado (2 empeoramiento respiratorio, uno disminución de conciencia, otro aspiración de vómito y un accidente de tráfico). Se detectaron 8 intervenciones fuera del plan de traslado original, todas ellas realizadas por un médico. En ningún caso fue necesario cambiar el equipo después de haber salido del HE. El grupo con mayor gravedad (TRAP 4, RIQ: 2-5; SCOPETAS 3, RIQ: 3-4, p<0,001), mayor número de complicaciones e intervenciones fue el respiratorio.
La concordancia entre la elección de los pediatras y la aplicación teórica retrospectiva de la escala SCOPETAS obtuvo una kappa ponderada de 0,685 (IC 95%: 0,582-0,789; p<0,001). En el análisis de regresión logística se detectó una mayor discordancia de elección del equipo con técnico y enfermera (OR: 94,4; IC 95%: 259-455, a destacar el IC amplio justificado probablemente por el tamaño muestral). Los profesionales clasificaron con mayor precisión según la PT3 adaptada a los pacientes más leves y más graves (WoE 7,54 dB en SVB y -10,1 dB en SVA) lo que da a entender una adecuada identificación de situaciones extremas. Existe una mayor incertidumbre en casos de gravedad intermedia (WoE 3,93 dB en TES y -3,11 dB en TES+enfermería) y, por lo tanto, mayor variabilidad en la elección del equipo de transporte. Es en estas situaciones donde se sugiere que la escala SCOPETAS pueda tener un papel decisivo. Y, en efecto, en relación al análisis de costes, se objetivó una reducción de 1.401,3 euros (7,5% del total del gasto) de haber elegido el equipo de transporte basándose en esta escala.
Se exponen varias limitaciones para este estudio entre las que se encuentran la exclusión de pacientes neonatales (se asumió que la escala no era adecuada para este grupo), la ausencia de un patrón de referencia con el que comparar resultados o la posible subestimación de eventos adversos durante el traslado por la falta de un sistema de notificación adecuado (sólo dependiente del informe de este personal). Hay que añadir que no se puede descartar un sesgo de selección, dado que se incluyeron al 60,7% de los traslados reclutables.
La toma de decisiones en el transporte de pacientes de gravedad intermedia se representa con una alta variabilidad. En este contexto y en un ámbito concreto, la escala SCOPETAS se muestra como una herramienta sencilla y eficaz de ayuda.













