Autora:
Dra. Melba Maestro de la Calera.
La fibra es un nutriente imprescindible en nuestra alimentación, ya que tiene múltiples efectos positivos en nuestro organismo:
- Mejora la digestión: la fibra ayuda a regular el tránsito intestinal, previniendo el estreñimiento.
- Controla el peso: los alimentos no procesados ricos en fibra son bajos en calorías y proporcionan mayor saciedad que ayuda a controlar el apetito.
- Regula los niveles de glucosa en sangre: la fibra enlentece la absorción de los hidratos de carbono ayudando a mantener los niveles de glucosa en sangre estables, lo cual es fundamental para la prevención y control de la diabetes tipo 2.
- Mejora la salud cardiovascular: la fibra también puede ayudar a reducir los niveles de colesterol LDL en sangre.
- Aporta beneficios a la microbiota intestinal: la fibra alimenta a las bacterias beneficiosas del intestino, favoreciendo el equilibrio saludable de nuestra microbiota que es clave en nuestra salud digestiva y nuestro sistema inmunológico.
- Previene enfermedades gastrointestinales: una ingesta adecuada de fibra puede reducir el riesgo de enfermedades como el síndrome del intestino irritable, las diverticulosis y algunos tipos de cáncer digestivo, como el de colon.
- Favorece la absorción de nutrientes: aunque la fibra no es digerida por el cuerpo, ayuda a que los nutrientes de otros alimentos sean absorbidos de manera más eficiente.

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