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La Pediatría y el deporte

21 Oct 2018 | Actualidad, Carrusel, Cursos y Jornadas

viernes 25 de octubre
15:30-17:00
MESA REDONDA
AUDITORIO 2

LA PEDIATRÍA Y EL DEPORTE
Moderador:
Javier Álvarez Aldeán. Marbella

Ponentes:

  • Lesiones en el juego y la práctiva deportiva.
    Antonio Rios Luna. Almería
  • El ejercicio físico y el desarrollo cognitivo y emocional
    Antonio Jesús Casimiro Andujar. Almería
  • Alimentación e hidratación. Ayudas Ergogénicas.
    Enrique Pérez Martínez. Barcelona

“Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos. No obstante, el regalo más valioso que se les puede dar es desarrollarles la
conciencia”.
John Gay

Salud emocional y deporte en la infancia y adolescencia

El sistema educativo español ha puesto mucho énfasis en lo cognoscitivo, preparando a los jóvenes para “selectividad”, y poco en educar para desenvolverse en la vida; sin embargo, según Segovia (2012), el éxito de una persona depende en un 23% de las capacidades intelectuales y un 77% de las emocionales, por lo que el centro educativo se debería centrar también en despertar la “llama” y buscar las herramientas
para saber vivir.

Esta sociedad necesita otro enfoque educativo y que, desde la escuela y la casa, se busque el equilibrio entre ambos hemisferios cerebrales, incorporando la educación emocional en el desarrollo integral de las personas y dotarles de competencias emocionales que le capaciten para la vida (tolerancia a la frustración, asertividad, manejo de la ira, resiliencia, empatía, creación de climas sociales favorables, etc.),  minimizando la vulnerabilidad a determinadas disfunciones muy frecuentes en nuestros jóvenes (estrés, ansiedad, agresividad, impulsividad,…) (Bisquerra, 2012).

Se trata de dotar del libro de instrucciones de cómo funcionamos, desde dónde y para qué tomamos las decisiones, entrando en una vía de autoconocimiento que aporta sensación de serenidad y armonía en la vida.

El deporte aporta numerosos beneficios a los niños y adolescentes que lo practican, no solo a nivel físico, sino que también influye positivamente sobre el resto de factores condicionantes de la salud: a nivel intelectual, social y emocional.

Sin embargo, hay que cuidar diversos aspectos en relación con el deporte para que la práctica del mismo sea segura y no conlleve efectos indeseados; dos elementos de vital importancia son la hidratación y la nutrición. Cada vez son más los niños que practican deporte de competición, y hoy en día la gran mayoría de deportistas inician su actividad en edad pediátrica. Sobre la hidratación y nutrición del niño deportista se ha difundido gran cantidad de información no siempre con una evidencia sólida. Aportemos luz y desmintamos mitos.

Los beneficios que proporciona el deporte sobre la salud en la infancia y adolescencia han sido ampliamente remarcados a lo largo de los años. Algunos de ellos bien conocidos como su repercusión sobre las capacidades físicas; pero también es necesario destacar su influencia sobre otros condicionantes de la salud como el desarrollo intelectual, social y emocional.

Cuando hablamos de deporte nos referimos a un ejercicio físico realizado en un marco reglamentario y competitivo determinado1. Los niños y adolescentes que realizan actividades deportivas lo hacen a diferentes niveles; desde el deporte aficionado y escolar hasta la competición en ámbito profesional.

Un dato a tener presente es que hoy día los deportistas inician su disciplina de entrenamientos y competiciones en edades tempranas; incluso hay algunas modalidades deportivas en las que el máximo rendimiento se adquiere y desarrolla en edad pediátrica (p. ej., la gimnasia rítmica).

Existen diversos aspectos íntimamente relacionados con el deporte que conviene vigilar para que el rendimiento obtenido sea idóneo y asegurar que la práctica del mismo siga resultando beneficiosa y no conlleve efectos perniciosos. Dos de estos elementos de vital importancia son la hidratación y la alimentación; sobre ellos se difunde a un ritmo vertiginoso gran cantidad de información en ocasiones basada en evidencia científica, pero en otras muchas carentes de ella y con mensajes contradictorios. No es nuestro objetivo centrarnos en deportistas de élite o esfuerzos de alta intensidad (puesto que no sería representativo de la mayoría de los niños y adolescentes que realizan deporte); pero independientemente del nivel y especialidad que se practique, existen una serie de recomendaciones comunes que deben quedar asentadas para evitar que nos contaminen con un exceso de información  cuyo interés se aleja en numerosas ocasiones de la evidencia
científica.

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