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La vuelta a la rutina tras un traumatismo cerebral

10 Nov 2023 | Actualidad, Actualidad Grupo de Trabajo Actualizaciones Bibliográficas, Noticias

Williams CN, Hall TA, Baker VA, et al. Follow-Up After PICU Discharge for Patients With Acquired Brain Injury: The Role of an Abbreviated Neuropsychological Evaluation and a Return-to-School Program. Pediatric Critical Care Medicine. 2023 October;24(10):807-817

Follow-Up After PICU Discharge for Patients With Acquired Br… : Pediatric Critical Care Medicine (lww.com)

La mortalidad en las Unidades de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP) ha descendido de forma progresiva en las últimas décadas. Esto hace que se plantee la necesidad de explorar los resultados tras el alta en la vuelta a la rutina habitual de estos pacientes. De particular interés es la relación entre el daño neurológico primario o secundario y la afectación de la capacidad cognitiva. Se han demostrado cambios a nivel de las funciones ejecutivas que regulan áreas como la memoria de trabajo, la memoria espacial, el procesamiento de la información y la atención. De esta manera, el retorno a la actividad escolar se vuelve un momento crítico en el que un apoyo académico precoz, en caso de ser necesario, precisa una evaluación neuropsicológica costosa y completa que no siempre está disponible.

Los autores reflejan los datos de un programa de estas características puesto en marcha en 2 hospitales terciarios de Estados Unidos. Los pacientes con daño neuronal adquirido son incluidos en los planes de evaluación durante el ingreso para ser valorados después de forma programada aproximadamente 4 semanas tras el alta. Cada paciente recibe una evaluación médica física y neurológica, una valoración a nivel individual o a través de los progenitores de ámbitos como la calidad del sueño, el estado de ánimo, la capacidad funcional o la calidad de vida y un análisis cognitivo ajustado a su edad.

Entre 2017 y 2021 se realizaron 289 evaluaciones a pacientes mayores de 4 años. La mayoría eran varones y más de la mitad habían cumplido los 10 años. La causa más frecuente de lesión cerebral fue la traumática en los dos centros. Otros diagnósticos incluyeron el síndrome inflamatorio multisistémico asociado a COVID-19, patología epiléptica y daño secundario asociado a terapia de membrana extracorpórea. Un 48% de los pacientes o sus progenitores expresaron problemas a nivel emocional. Un 29% cumplía criterios para un nuevo diagnóstico en esta esfera entre el que destaca el síndrome de estrés postraumático. El diagnóstico de depresión fue el menos frecuente. A nivel cognitivo, en más de un tercio de los niños se observaron cambios en el área ejecutiva. Aspectos como la atención (54%), memoria (31%) y la velocidad de procesamiento (27%) fueron los más afectados. Más del 80% de los niños precisaron nuevas adaptaciones para la inclusión en su vida escolar.

Programas como los que están establecidos en estos Centros con valoraciones neuropsicológicas precoces permiten testar y programar apoyos escolares tempranos y bien ajustados a cada niño. Sin ellos, cabría esperar un camino más largo de adaptación dado que padres y profesores, a pesar de mantenerse alerta, identificarían los nuevos problemas a medida que fueran surgiendo.

Los supervivientes de una lesión cerebral que implica estancia en UCIP son sujetos de riesgo a nivel emocional y cognitivo. Ellos y sus familias precisan un plan de regreso a la vida social y escolar y, por tanto, una evaluación neuropsicológica y cognitiva planificada. La atención multidisciplinar y la colaboración con el centro escolar se torna de vital importancia.

Sheila de Pedro del Valle

Pediatra. Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. Ávila

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