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Patrón obstructivo a largo plazo de los niños con necesidad de ventilación mecánica invasiva en contexto de bronquiolitis aguda grave

28 Dic 2022 | Actualidad, Actualidad Grupo de Trabajo Actualizaciones Bibliográficas, Noticias

De Sonnaville E, Knoester H, Terheggen-Lagro S, Kőnigs M, Oosterlaan J, van Woensel J. Long-Term Pulmonary Outcomes in Children Mechanically Ventilated for Severe Bronchilitis. Pediatr Crit Care Med.2022 Oct 1;23 (10):801-811

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35904561/

La bronquiolitis aguda es uno de los motivos más comunes de hospitalización en niños. Más del 5% de los ingresados van a requerir ventilación mecánica invasiva (VMI) en unidades de cuidados intensivos pediátricos (UCIP). El objetivo del estudio se basa en la valoración de posibles efectos adversos respiratorios a largo plazo en pacientes con necesidad de VMI en contexto de bronquiolitis grave. Además, se estudian variables relacionadas tanto con el sujeto como con su estancia en UCIP que puedan suponer una peor evolución, y finalmente los efectos de esta situación en su vida diaria. Se incluyeron niños entre 6 y 12 años que habían sido ingresados en UCIP con insuficiencia respiratoria severa por bronquiolitis grave entre los años 2007 y 2013. Se excluyeron pacientes con displasia broncopulmonar y otras condiciones que influyeran en una adecuada función pulmonar a largo plazo (por ejemplo, síndrome de Down). La valoración de los efectos adversos a largo plazo se realizó mediante la cumplimentación de 3 pasos: entrevista, exploración física y cuestionario ISAAC (estudio internacional sobre asma y alergias en la infancia). La función pulmonar se valoró mediante espirometría y prueba broncodilatadora. Tras una primera valoración, los casos en los que se confirmaba un patrón obstructivo o tenían historia de sibilancias recurrentes se remitían a un especialista en neumología pediátrica para su confirmación. Finalmente, eran clasificados en 3 grupos: 1. Sin patología a nivel pulmonar, 2. Asma y 3. Patología obstructiva pulmonar diferente al asma (definida como patrón obstructivo sin prueba de broncodilatación positiva y sin referir sibilancias en la actualidad). Como variables relacionadas con la afectación en la calidad de vida se recogieron datos sobre el número de ausencias escolares en los últimos 12 meses por motivo respiratorio, uso de fármacos y la influencia sobre la realización de práctica deportiva.

Participaron en el estudio 74 niños. De ellos, 54% (40) había padecido sibilancias en el pasado y 19% (14) episodios de sibilancias actuales. Un 8% (6) estaban ya diagnosticados de asma al realizar el estudio, confirmado esto por el especialista. De los 68 restantes que fueron valorados, 21 (31%) referían presencia de episodios de sibilancias actuales y/o tenían un patrón obstructivo en la espirometría, por lo que se remitieron a una segunda valoración por neumología. 8 de ellos (38%) fueron diagnosticados de asma y 5 (24%) de otra patología obstructiva diferente al asma. Se podía suponer que el riesgo de asma podría estar en relación con la gravedad de la bronquiolitis. Sin embargo, estudios han demostrado que la prevención de la infección respiratoria de vía baja no modifica la prevalencia de asma.

Entre los factores de riesgo identificados asociados a la estancia en UCIP destacó el mantenimiento de la ventilación mecánica invasiva de forma prolongada (Odds ratio (OR) 1.3 (IC95%1.0-1.7, p=0.04)). Se observó que por cada día que se prolongaba la VMI se incrementaba un 30% la OR de padecer asma. Entre los asociados al propio paciente resaltó una historia de atopia familiar (OR 6.4 (IC95%, 1.2-36.0, p=0.03)). Se comparó el grupo de niños con efectos adversos a largo plazo (n=19, 26%) con el resto (n=55, 74%) para observar diferencias en su actividad diaria. Se encontraron relaciones estadísticamente significativas entre la ausencia de 1 día de colegio por causa respiratoria en los últimos 12 meses, sin embargo, no podemos suponer esto como algo clínicamente relevante. También se observó un incremento en el uso de fármacos antibióticos, broncodilatadores y corticoides inhalados en el periodo posterior al alta en UCIP y un año antes del seguimiento.

Entre las limitaciones del estudio se pueden resaltar que solo el 60% de la muestra elegida participó en el estudio. Aun así, se puede decir que no se detectaron diferencias en las características de los pacientes y las patologías entre la muestra elegida y la final. Tampoco existe un grupo control de niños con bronquiolitis sin necesidad de VMI por lo que no se puede establecer esta comparación.

Se encontraron efectos deletéreos pulmonares en alrededor de un cuarto de los pacientes con bronquiolitis aguda grave y necesidad de VMI a los 6-12 años de edad. Asma fue el diagnóstico más frecuente. La enfermedad atópica en la familia y la mayor duración de la ventilación mecánica invasiva se asociaron con la presencia de asma. La presencia de resultados pulmonares adversos se asoció con un uso más frecuente de medicación pulmonar después del alta de la UCIP. Es importante recalcar que la mayoría de los diagnósticos no se habían registrado previamente, por lo que se debe insistir en la necesidad de seguimiento estrecho a largo plazo de estos pacientes para detectar problemas respiratorios de manera precoz.

Sheila de Pedro del Valle

Pediatra. Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. Ávila

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