https://link.springer.com/article/10.1007/s00431-026-06763-3
Diferenciar infecciones bacterianas graves (IBG) de enfermedades virales en lactantes representa un desafío clínico significativo. Aunque la procalcitonina sérica (PCT) es un biomarcador bien establecido, su medición requiere extracción sanguínea invasiva. Este estudio prospectivo observacional investigó la correlación entre la PCT salival y sérica, evaluando la precisión diagnóstica de la PCT salival para identificar IBG en lactantes menores de un año.
La investigación incluyó 160 lactantes que acudieron al servicio de urgencias pediátricas con sospecha de IBG. Se recolectaron muestras pareadas de suero y saliva, midiendo los niveles de PCT en ambas. Adicionalmente, se incluyó la proteína C reactiva sérica (PCR) como biomarcador comparador, dado su uso rutinario en la práctica pediátrica de urgencias. Los pacientes fueron clasificados en grupos de IBG e infecciones virales según diagnósticos finales, evaluándose la precisión diagnóstica mediante análisis de curvas ROC.
De los 160 lactantes estudiados (mediana de edad 8 meses; 63% varones), el 11.3% (n=18) fueron diagnosticados con IBG y el 88.7% (n=142) con infecciones virales. Los niveles medianos de PCT salival fueron notablemente superiores en el grupo con IBG comparado con el grupo de infecciones virales (69.3 pg/mL versus <0.01 pg/mL; p<0.001).
El área bajo la curva (AUC) para diagnosticar IBG fue 0.92 para PCT salival, 0.96 para PCT sérica y 0.88 para PCR sérica. Utilizando un valor de corte de 31.3 pg/mL, la PCT salival demostró sensibilidad del 89% y especificidad del 92.3%, con un valor predictivo negativo del 98.7%. Se encontró una correlación débil pero estadísticamente significativa entre los niveles séricos y salivares de PCT (r=0.250; p=0.001).
En conclusión, la PCT salival muestra fuerte correlación con la PCT sérica y demuestra alta precisión diagnóstica como biomarcador no invasivo para identificar IBG en lactantes. Su rendimiento se aproxima al de la PCT sérica y supera al de la PCR sérica, resaltando su potencial valor clínico para reducir la necesidad de extracciones sanguíneas invasivas en población pediátrica.













