Fernández-Colomer B, de Alba-Romero C, Alarcón-Allén A, Camba Longueira F, Cernada M, Galve-Pradei Z et al. Manejo del recién nacido con riesgo de sepsis vertical. An Pediatr (Barc). 2026 Feb;104(2). doi:10.1016/j.anpedi.2025.504106
Manejo del recién nacido con riesgo de sepsis vertical | Anales de Pediatría
La sepsis vertical (SV) se produce como consecuencia de la colonización del feto o neonato por microorganismos presentes en el tracto genital materno y, de forma excepcional, por transmisión hematógena a través de la placenta. El propósito de este texto es realizar una serie de recomendaciones para el manejo del recién nacido (RN) con riesgo o sospecha de SV según datos actualizados de la red nacional del Grupo Castrillo.
Se define como SV comprobada aquella en la que junto a la aparición de clínica sospechosa se aísla un patógeno en el hemocultivo en los 3 primeros días de vida. Este intervalo de tiempo se cumple en el 95% de los casos, en ese 5% restante puede demorarse hasta 7 días. El diagnóstico de sospecha de SV es mucho más frecuente. Se basa en un RN con clínica sospechosa y/o elevación de biomarcadores generalmente cuando está presente algún factor de riesgo infeccioso perinatal. Normalmente conlleva el ingreso en la unidad neonatal y el inicio de antibioterapia. Si finalmente el hemocultivo es negativo tiende a darse el diagnóstico de SV clínica no confirmada.
La incidencia de SV en España es una de las más bajas a nivel mundial. La implementación de la prevención de la infección por Estreptococo del grupo B (EGB) ha supuesto un cambio significativo en la etiología. E.coli ha pasado a ser en la actualidad la principal causa de SV en los RN prematuros. Otros gérmenes implicados son Enterococo spp, Listeria monocytogenes y Klebsiella spp. La mortalidad oscila entre el 8-10%, siendo de hasta un 30% en los menores de 1500g. Además de la edad gestacional se pueden asociar otros factores de riesgo como la presencia de infección intrauterina, el tipo de germen (E.coli) o la existencia de resistencias antibióticas.
Los principales factores de riesgo infeccioso a tener en cuenta en la valoración perinatal son la colonización materna por EGB en ausencia de profilaxis adecuada, parto prematuro espontáneo, rotura de membranas de más de 18 horas y sospecha de infección intrauterina definida como fiebre materna mayor o igual a 39.0 ºC o entre 38.0-39.0 ºC durante más de 30 minutos acompañada de al menos uno de los siguientes: taquicardia fetal [>160 lpm durante más de 10 minutos], leucocitosis materna [>15.000/mm3] o flujo cervical purulento). Hasta un 30% de las gestantes están colonizadas por EGB. Solo se puede considerar la profilaxis completa si se ha administrado al menos una dosis de penicilina, ampicilina o cefazolina antes de las 4 horas del parto. La profilaxis antibiótica no es efectiva para la sepsis tardía por EGB.
No hay ningún biomarcador que permita diagnosticar la SV por sí solo. La combinación y determinación seriada de ellos puede ser de ayuda, pero no se recomienda solicitarlos en un niño con buen estado general. El crecimiento de gérmenes en el hemocultivo se considera el método diagnóstico principal. Extraer una muestra de líquido cefalorraquídeo (LCR) permite detectar la participación meníngea y determinar la dosis, tipo y duración del tratamiento antibiótico. Con respecto al recuento leucocitario cifras superiores a 20.000/mm3 o inferiores a 5000/mm3 se han relacionado con la presencia de SV, pero con muy baja sensibilidad. En cuanto al índice de neutrófilos inmaduros/totales un número mayor o igual a 0,2 en < de 72 horas de vida y mayor o igual a 0,12 en >72 horas son las cifras que mayor correlación tienen con el estado séptico. La proteína C reactiva aumenta en estados inflamatorios por lo que una sola determinación no es útil. Posee un buen valor predictivo negativo, así cifras normales en las primeras 48 horas de vida hace muy poco probable la sepsis. Con respecto a la procalcitonina se puede valorar su uso como marcador del curso de la infección y de la duración del tratamiento.
El manejo del riesgo o sospecha de sepsis difiere en las siguientes situaciones. Un recién nacido mayor o igual de 35 semanas puede clasificarse como asintomático con factores de riesgo, con síntomas sospechosos de SV o con síntomas sólo respiratorios de inicio. En el primer caso realizaremos una observación estrecha junto a su madre en las primeras 36-48 horas de vida. Si existen síntomas que sugieran sepsis se debe extraer un hemocultivo e iniciar antibioterapia con ampicilina y un aminoglucósido. Si los cultivos son negativos a las 24-48 horas y el RN está estable deberían suspenderse. En cuanto a los síntomas de dificultad respiratoria precoz sin otros datos de sepsis es importante valorar los factores de riesgo de infección y sobre todo la evolución clínica de las primeras horas antes de decidir iniciar un tratamiento.
En el recién nacido menor de 35 semanas se valorará el riesgo de SV. Se considera bajo riesgo a los nacimientos por cesárea por indicación materna sin trabajo de parto ni rotura prematura de membranas. En estos casos se recomienda no iniciar antibioterapia y si se hace retirarla de forma precoz a las 24-48 horas con hemocultivo negativo. Los factores determinados de alto riesgo son la incompetencia cervical, inicio espontáneo de parto, rotura prematura de membranas, sospecha de infección intrauterina y/o pérdida de bienestar fetal de causa aguda desconocida. En estos casos se realizará analítica, hemocultivo, se valorará la punción lumbar y se iniciará antibioterapia. Según el curso clínico se retirará en 24-48 horas si el hemocultivo es negativo.
Con la combinación de ampicilina y un aminoglucósido se cubren hasta el 83% de gérmenes relacionados con la SV. El uso empírico de cefotaxima podría valorarse en casos de alteración de LCR, si crece un gram negativo en el hemocultivo o LCR hasta disponer de antibiograma o en el caso de un RN crítico que no esté respondiendo bien al tratamiento inicial. No existe evidencia sobre la duración ideal del tratamiento. En el caso de una sospecha de SV con hemocultivo negativo y neonato con mejoría clínica o síntomas atribuibles a otra causa se debe suspender en las primeras 24-36 horas. Si ha habido una sospecha clínica con exploración alterada del RN, si la clínica persiste y además se acompaña de factores de riesgo y alteración de pruebas complementarias se podría prolongar 5 días a pesar de hemocultivo negativo. Si nos encontramos en el caso de una SV confirmada se recomienda un máximo de 7 días siempre que la evolución sea favorable. Si es una sepsis por S. aureus o Listeria se ampliará hasta 10 días. Y finalmente si hay componente meníngeo, si es por un gram positivo se tratará 14 días. En el caso de aislar un gram negativo en LCR se completarán 21 días totales o 14 días tras la negatividad del cultivo de LCR.













