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Síntomas a largo plazo en niños tras la primoinfección por SARS-CoV-2: “covid-prolongado o persistente”

17 Mar 2021 | Actualidad, Actualidad Grupo de Trabajo Actualizaciones Bibliográficas

Case report and systematic review suggest that children may experience similar long-term effects to adults after clinical COVID-19. Ludvigsson JF. Acta Paediatr. 2021 Mar;110(3):914-921. doi: 10.1111/apa.15673

El curso de la enfermedad por COVID-19 es generalmente más leve en niños aunque algunos desarrollan un síndrome de hiperinflamación bien categorizado ya en la literatura. Estudios en adultos ponen cada vez más énfasis en los síntomas a largo plazo de la infección en lo que ya se ha denominado COVID-prolongado. El objetivo del estudio es describir 5 casos de pacientes pediátricos que se pueden encuadrar en este término y realizar una revisión de la literatura existente sobre COVID-prolongado y niños.
Se ha considerado en este artículo la caracterización de COVID-prolongado la persistencia de síntomas durante 2 meses o más. Los datos relacionados con los casos clínicos han sido recogidos mediante entrevista a sus padres. De los 5 niños presentados 4 son mujeres y la media de edad es de 12 años. Persiste sintomatología tras 6-8 meses de la primoinfección, categorizada por su médico sin una confirmación microbiológica. Sólo uno de ellos tenía comorbilidades, asma, alergias y trastorno del espectro autista leve. No requirieron ingreso durante la infección aguda. Los síntomas más comunes que referían los padres sobre sus hijos a los 2 meses del inicio del cuadro eran fatiga, disnea y palpitaciones o dolor precordial. 4 de ellos además referían dolor de cabeza, dificultades de concentración, debilidad muscular, mareo y dolor de garganta. Otros síntomas menos frecuentes eran el dolor abdominal, pérdidas de memoria, depresión, rash cutáneos, desórdenes del sueño o dolor articular. En la entrevista a los 6-8 meses muchos de ellos habían mejorado, sin embargo, en todos ellos persistía la fatiga no pudiendo retornar a su actividad escolar normal. Los 5 referían tener “días buenos” y “días malos”. Solo uno de ellos, la niña con comorbilidad, había requerido ingreso en esta etapa post-COVID durante 3 días por una peri-miocarditis sin repercusión posterior. Dos de ellos habían sido valorados en la consulta de cardiología y otros dos habían asistido o tenían una consulta programada con el psicólogo.
Se realizó una revisión sistemática en diferentes bases de datos (MEDLINE, EMBASE, Web of Science) seleccionando 19 artículos que recogían aspectos generales y específicos de la infección por COVID. Sin embargo, ninguno de ellos describía la situación clínica del COVID-prolongado en pacientes pediátricos. La revisión bibliográfica sugiere que los síntomas recogidos en los casos reportados del artículo son muy similares a los que se especifican en adultos. Suelen ser más común en mujeres en edad media. El promedio de afectados por COVID-prolongado en de 1 de cada 10. Cabe destacar que en algunos núcleos familiares existen varios miembros afectos por esta situación sugiriendo un posible patrón genético o ambiental predisponente.
Entre las limitaciones del estudio destaca el hecho de que ninguno de los 5 pacientes recogidos tenía un test microbiológico positivo en la infección aguda. Fueron diagnosticados por síntomas clínicos y en los test realizados por clínica persistente más de mes y medio después todos tenían un resultado negativo.
Este artículo pone de manifiesto la presencia de síntomas de COVID-prolongado en niños. Esta condición interfiere sobremanera en su actividad diaria siendo la presencia de fatiga la que más influye en su actividad diaria, sobre todo en el ámbito escolar. Los síntomas son muy similares a los constatados en adultos en la bibliografía, siendo necesarias revisiones específicas en este rango de edad.

Sheila de Pedro del Valle
Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. Ávila.

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