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Transmisión perinatal de VIH, ¿es segura la terapia combinada?

27 Dic 2021 | Actualidad, Actualidad Grupo de Trabajo Actualizaciones Bibliográficas, Noticias

Illán M, Soto B, Mazariegos D, Prieto LM, Guillén S, Navarro ML et al. Safety and Experience With Combined Antiretroviral Prophylaxis in Newborn at High-risk of Perinatal HIV Infection, in a Cohort of Mother Living With HIV-infant Pairs. Pediatr Infect Dis J.2021 Dec; 40(12):1096-1100

https://journals.lww.com/pidj/Fulltext/2021/12000/Safety_and_Experience_With_Combined_Antiretroviral.12.aspx

La transmisión perinatal del VIH se sitúa en torno al 1% en países desarrollados. La elección de la profilaxis postexposición viene determinada por las circunstancias de riesgo perinatal para cada caso. Aunque los regímenes de prevención se basan en la zidovudina (AZT), se conoce que ésta puede no ser suficiente para la prevención de la infección en madres en las que no se ha realizado ningún tipo de intervención prenatal. Estudios randomizados han demostrado que pautas con dos o tres antirretrovirales son más seguras. El objetivo del estudio es describir las características clínicas y evaluar la seguridad y la toxicidad de la profilaxis neonatal combinada en una cohorte de recién nacidos en riesgo.

Estudio multicéntrico, prospectivo y observacional realizado en 9 Hospitales Públicos de Madrid. Se establecieron dos cohortes: la cohorte A en la que los recién nacidos recibían profilaxis neonatal combinada con dos o tres antirretrovirales y la cohorte B en la que únicamente recibían zidovudina. Se realizó un seguimiento de al menos un año y se establecieron 3 periodos de estudio: periodo 1 desde el nacimiento hasta los 13 días, periodo 2 desde los 14 hasta los 49 días y periodo 3 desde los 50 a los 120 días de vida. Se consideró que un recién nacido estaba infectado cuando tenía 2 PCR-RNA positivas en plasma o persistencia de la positividad de anticuerpos entre los 18 y 24 meses.

Referente a la cohorte A, se incluyeron entre 2000 y 2019, 227 neonatos. La proporción de niños que recibían la terapia combinada fue aumentando con los años en probable relación al aumento de la tasa de migración que conllevó situaciones de mayor riesgo. Así, 198 mujeres desconocían su estado de portadora siendo 31 de ellas diagnosticadas intraparto o en el postparto inmediato. Sólo 78 madres siguieron un tratamiento antirretroviral que iniciaron de media en la semana 27,5 (IQR: 18-34). En el 70,5% de las madres se obtuvo una carga viral detectable y 68,7% tenían menos de 500/mm3 CD4. Se administró profilaxis intraparto con zidovudina en el 77,6%. Fueron resultado de un parto prematuro el 33,3% de los recién nacidos (90,3% igual o menor de 32 semanas). La mayoría recibieron terapia combinada con 3 fármacos siendo lamivudina, zidovudina y nevirapina (en régimen corto de <14 días) la terapia más extendida. Esta última tuvo que retirarse en un paciente tras comprobarse una erupción inespecífica en la segunda dosis. Se confirmó finalmente la infección VIH en 8 niños representando una transmisión perinatal del 3,5% (IC: 1,13-5,92%).

En la cohorte B 1002 recién nacidos recibieron tratamiento con zidovudina. 81,2% de las madres ya conocían su estado de portadora previo al embarazo y la mayoría tenía una carga viral indetectable. Nacieron de forma prematura el 17,2% de los recién nacidos. De los regímenes de zidovudina que se emplean, en un 66,4% se estableció una pauta larga (42 +/- 4 días) y en el resto la pauta corta (28+/- 4 días). Sólo en 4 niños se identificó la infección con una tasa de transmisión del 0,4% (IC 0.01%-0.85%).

En cuanto a los resultados analíticos, se observó una mayor cifra de neutropenia en la cohorte A (21,4%) con respecto a la B (10,9%) en el periodo 3 de estudio (p<0.01). En relación a la serie roja el porcentaje de muestras en las que se detectó anemia fue similar en ambos grupos. El aumento de ALT fue mayor en el grupo de terapia combinada durante el periodo 1 (pero no en el 2 o el 3).

La profilaxis con terapia combinada es una opción que parece segura incluso en una cohorte en la que se incluye una alta proporción de niños gran prematuros. La tasa de transmisión más elevada en la primera cohorte atiende a la situación de especial riesgo de estos recién nacidos. Sería conveniente que los regímenes de profilaxis fueran más homogéneos.

Sheila de Pedro del Valle

FEA pediatría. Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. Ávila

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