Hara C, Shibata R, Nakano T, et al. Blood vitamin D levels at multiple time points and childhood asthma risk at age 5 years. Pediatr Allergy Immunol. 2026 Feb;37(2):e70297
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/pai.70297
El asma es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la infancia y su desarrollo depende de una compleja interacción entre factores genéticos, ambientales y nutricionales. Entre estos últimos, la vitamina D ha despertado gran interés por su papel en la regulación del sistema inmunitario, aunque los estudios que analizan su relación con el asma han mostrado resultados inconsistentes. Un aspecto poco estudiado es en qué momento del desarrollo la exposición a vitamina D podría ser más relevante.
Se trata de un estudio de cohorte prospectivo realizado en Japón dentro del Chiba High-Risk Birth Cohort for Allergy. Incluyó a niños con alto riesgo de enfermedad alérgica, seguidos desde el embarazo hasta los 5 años de edad. Los investigadores midieron los niveles sanguíneos de 25-hidroxivitamina D (25(OH)D) en cinco momentos diferentes: en la madre al final del embarazo (36 semanas de gestación), en la sangre del cordón umbilical al nacimiento y posteriormente en el niño a los 1, 2 y 5 años de edad. A los 5 años se evaluó la presencia de asma diagnosticada por un médico según criterios clínicos estandarizados. Se reclutaron 306 mujeres embarazadas y 285 niños fueron incluidos después del nacimiento. Se midió la concentración sérica de 25(OH)D en cinco momentos, y un total de 205 participantes contaban con ambos datos sobre niveles de vitamina D y asma a los 5 años.
Los resultados mostraron que los niveles de vitamina D eran relativamente bajos durante el embarazo y al nacimiento, mientras que aumentaban durante la infancia. Al analizar la relación con el asma, el hallazgo más relevante fue que niveles más altos de vitamina D en sangre del cordón umbilical se asociaron con un menor riesgo de asma a los 5 años. En cambio, los niveles maternos durante el embarazo y los niveles medidos posteriormente en la infancia no mostraron asociaciones estadísticamente significativas con el desarrollo de asma. No obstante, cuando se evaluó la exposición acumulada a vitamina D a lo largo del tiempo, se observó una tendencia hacia un menor riesgo de asma en aquellos niños con niveles globalmente más altos.
En conjunto, estos resultados sugieren que la exposición a vitamina D durante el periodo fetal podría ser especialmente relevante en el desarrollo del sistema inmunitario y respiratorio, lo que influiría en el riesgo posterior de asma.
Este estudio refuerza la importancia de los factores prenatales en el origen del asma infantil. Además, aporta información relevante para la interpretación clínica de los niveles de vitamina D y abre la puerta a estrategias preventivas centradas en el periodo gestacional y los primeros años de vida.












