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El TDAH trastorna el desarrollo y la vida familiar del 5% de los niños en España

  • Es un problema más habitual en niños que en niñas, dándose un diagnóstico en niñas por cada cuatro en niños.
  • Este trastorno tiene un alto componente genético, con una heredabilidad del 70%.
  • El consumo de tabaco durante la gestación incrementa el riesgo un 250% .
  • El trastorno persiste en la edad adulta en el 30% de las personas diagnosticadas en la infancia.

0008641766Y-849x565El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo. Fue descrito por primera vez en el año 1902. “Es el trastorno neuropsicobiológico más frecuente en la infancia y ocupa un lugar destacado en adultos. Su importancia no solo radica en que causa sufrimiento en los niños afectos, sino que también interfiere con el desarrollo social y educacional, y pueden conducir a problemas sociales y psicológicos que duran toda la vida” afirma el Dr. Pedro Javier Rodríguez Hernández, Pediatra del Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria, Sta. Cruz de Tenerife y miembro del grupo de trabajo de TDAH de la SEPEAP en su artículo de la revista de la sociedad pediátrica.

En los últimos tiempos se ha avanzado en el conocimiento del TDAH: es una alteración de la función ejecutiva (atención, memoria, etc.) necesaria para realizar tareas fundamentales en el funcionamiento cotidiano tales como atender, planificar y organizar los distintos pasos para conseguir un objetivo, reflexionar sobre las posibles consecuencias antes de hacer algo o inhibir la respuesta inadecuada y cambiarla por otra más apropiada.

La mayoría de los estudios indican que el trastorno afecta al 5% de los niños en edad escolar. (6% para niños y 3% en adolescentes). En cuanto a la distribución por sexos, el diagnóstico se realiza en 4 niños por cada niña.

El TDAH se asocia a diferentes factores. Los más importantes son:

  • Factores genéticos: quizás sea el factor más importante. La numerosa bibliografía existente al respecto indica una heredabilidad superior al 70%. Estos estudios se han realizado mediante técnicas de biología molecular, estudios en gemelos y en familiares de afectados por el trastorno.
  • Estudios de neuroimagen demuestran diferencias estructurales y funcionales en los cerebros de niños con y sin TDAH. Estos presentan menor volumen cerebral, menor grosor cortical.
  • Estudios sobre factores ambientales relacionan el TDAH con la presencia ambiental de metales pesados y  el consumo de tabaco en la gestación. Este hábito tóxico incrementa el riesgo de padecer TDAH en 2,5 veces

El TDAH se caracteriza por la existencia de déficit de atención, acompañado, en ocasiones, por hiperactividad e impulsividad. Todos estos factores no aparecen siempre, por lo que se establecen tres subtipos:

  • TDAH subtipo inatento, en el que predomina el déficit de atención,
  • TDAH subtipo hiperactivo e impulsivo en el que predominan la hipercinesis y la impulsividad y
  • TDAH subtipo combinado en el que aparecen los tres síntomas en igualdad de importancia.

Este último, el subtipo con más síntomas implica las siguientes alteraciones:

  • Disminución de la flexibilidad cognitiva
  • Dificultad en el establecimiento de metas
  • Menor fluidez y velocidad en el procesamiento de la información

La característica principal de este trastorno es la repercusión en el funcionamiento académico, laboral, familiar y social. El déficit de atención interfiere en la adquisición de conocimientos y, por lo tanto, en el rendimiento académico, siendo fuente de retraso escolar. La hiperactividad-impulsividad compromete el adecuado cumplimiento de las normas de convivencia, generando conflictos frecuentes, tanto con iguales como con figuras de autoridad.

Más del 70% de los pacientes con diagnóstico de TDAH sufren otros trastornos, como son: Trastorno Negativista Desafiante, Trastornos de Ansiedad, Trastornos del Estado de Ánimo, Trastorno Disocial y Trastornos de Aprendizaje.

Clásicamente, el TDAH se enmarca dentro de los cuadros psiquiátricos infantiles; sin embargo, actualmente, se reconoce la persistencia del cuadro en la edad adulta en, al menos, el 30% de los pacientes diagnosticados en la niñez.

El TDAH en el adulto, se reconoce por el estrés por elevada exigencia, la baja adaptación y el humor negativo.

¿Cómo detectar si mi hijo tiene TDAH?

  • El déficit de atención comienza a evidenciarse entre los 5-7 años. En mayores de 18 años, se caracteriza por la dificultad para estructurar el tiempo, para organizar y planificar proyectos o por la incapacidad para establecer prioridades.
  • La hiperactividad se identifica a partir de los 3 años y se atenúa durante la evolución con respecto a la presentación en la niñez, manifestándose en el adolescente como una sensación interna de inquietud que provoca el inicio simultáneo de múltiples tareas que se suelen abandonar inacabadas.
  • La impulsividad también se manifiesta entre los 3 y los 4 años y suele mejorar con el tiempo. En caso de que el cuadro evolucione, sobre todo en aquellos que reciben un diagnóstico tardío, puede dar lugar a cuadros compatibles con trastorno disocial de la personalidad, trastorno por consumo de sustancias e incluso problemas de delincuencia.

¿Cómo se trata el TDAH?

Tanto el tratamiento farmacológico como el no farmacológico han demostrado una efectividad y seguridad elevada, especialmente cuando se utilizan de manera conjunta.

El tratamiento no farmacológico se debe realizar con los padres, con los niños (según la edad) y también con el colegio. Se trata de explicarles en qué consiste el trastorno, por qué se produce y qué pueden hacer para mejorarlo:

  • No es culpa ni de los padres ni de los niños; los síntomas tienen como causa una disfunción de origen cerebral, no se deben a que los niños sean vagos, desobedientes o desafiantes y, como tal, se puede tratar y mejorar.
  • Transmitir la información al niño de forma fraccionada, en orden, y evitar dar más de una orden cada vez. Establecer rutinas para facilitar la organización y planificación. Limitar, en la medida de lo posible, los estímulos distractores.

Entrenamiento para padres en manejo conductual

La idea básica consiste en establecer estímulos reforzadores.

Retirar la atención que prestamos al niño cuando presenta conductas desafiantes.

No suele ser útil utilizar castigos prolongados o frecuentes.

Apoyo académico

  • Mejorar la atención: sentarlo cerca del profesor, evitar distracciones, supervisarle con frecuencia.
  • Regulación de la hiperactividad e impulsividad: permitirle que se levante con relativa frecuencia y de forma programada.
  • Mejorar la motivación: elogiarlos por sus buenos resultados y su buena conducta, y evitar criticarlos en público.
  • Adaptación curricular en evaluación: exámenes más cortos, permitirles más tiempo, entregarles las preguntas de una en una, exámenes orales…

La función del pediatra de Atención Primaria, como recuerda la SEPEAP, es aportar la información necesaria sobre el TDAH según criterios científicos y de calidad. Establecer el plan terapéutico y coordinar a todos los profesionales que participan en el tratamiento.

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