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Un cuarto de los adolescentes ente 12 y 14 años fuma de forma habitual

  • El tabaquismo es un factor de riesgo importante de enfermedad que es prevenible.
  • La mayoría de los fumadores se vuelven adictos al tabaco en la adolescencia.
  • El consumo de tabaco entre los adolescentes mayores de 16 a 18 años alcanza el 50%.
  • Tratar de no fumar frente a los hijos o disminuir el consumo de tabaco de los padres es un factor decisivo para evitar el efecto imitativo de los menores.
  • El 42% de los niños con asma son fumadores pasivos

They start young these days by Neil Moralee in Flikr (CC BY-NC-ND 2.0)Madrid, 5 de diciembre de 2014. Los datos sobre los hábitos de los menores de edad relacionados con el tabaco son abrumadores. La edad media de inicio al consumo del tabaco son los 16 años. Aproximadamente el 10% de los fumadores tiene menos de 18 años y la mayoría de los fumadores se vuelven adictos al tabaco en la adolescencia. De los adultos fumadores, el 90% se iniciaron en el hábito de fumar en la infancia.

Si miramos los datos desde el punto de vista de la infancia: 1 de cada 4 adolescentes entre 12 y 14 años (25%) fuman regularmente. A pesar de las campañas sanitarias, el consumo de tabaco entre los adolescentes mayores de 16 a 18 años alcanza el 50% (1 de cada 2).

Los Pediatras de Atención Primaria (SEPEAP) estan convencidos que principal estrategia para combatir la epidemia del tabaquismo es promover la educación desde la infancia. Lo afirma su presidente Venancio Martínez: «El consumo de tabaco debe afrontarse como un problema social cuya solución no pasa por la coerción, sino por la educación. Lo primordial es que no haya nadie que desconozca los riesgos del tabaco. Evitar que un niño fume es económicamente más rentable que desintoxicar a un fumador y que tratar sus enfermedades».

Las campañas de información tienen un nivel de eficacia máximo y a partir del mismo ya no resultan rentables. Las medidas fuertemente coercitivas –como nuestra Ley Antitabaco, enero de 2006- tiene una eficacia limitada: existe un grupo de población sensible a las mismas.

Desde la entrada en vigor de la ley antitabaco en enero de 2006, el consumo de tabaco en España ha descendido más de un 10%, según datos del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo.

Tabaquismo infantil

La mitad de los niños en edad escolar tiene niveles significativos de sustancias tóxicas del humo del tabaco (cotinina) en sangre: son fumadores pasivos. La cotinina en sangre es un compuesto derivado de la nicotina que refleja el consumo de este alcaloide del tabaco durante los tres días previos. Esto permite identificar a las personas expuestas y consumidoras pasivas de tabaco.

El consumo activo por parte de menores está aumentando en la infancia (a pesar de las campañas oficiales) y se presenta cada vez más a edades más tempranas. Muchos niños son también fumadores pasivos. Cada vez se conocen mejor las consecuencias que sufren los niños que respiran en ambientes con humo. Un hijo de padres fumadores inhala al año el humo equivalente a 80 cigarros (4 cajetillas); eso, independientemente de la edad que tenga. El 42% de los niños con asma son fumadores pasivos, cuando se conoce claramente la relación entre la exposición al humo del tabaco y la mala evolución de la enfermedad. No existe un nivel de exposición seguro; no existe un nivel aceptable.

Además del asma, los hijos de padres que fuman tienen más infecciones del oído, tosen y estornudan con más frecuencia, son más susceptibles para padecer bronquitis y neumonía, además aumentar el riesgo de algunos tumores (de cáncer de pulmón, cerebrales y leucemia): hasta el 15% de los tumores en la infancia se relacionan significativamente con el tabaquismo pasivo.

Los niños fumadores pasivos no sólo tienen consecuencias físicas directas, también sobre la capacidad cognitiva (déficits de lectura y capacidad de operar con cálculos matemáticos,…)

Esta exposición al tabaco empieza incluso antes del nacimiento. El tabaquismo pasivo prenatal (las embarazadas que fuman) conlleva un mayor riesgo de muerte súbita y menor peso al nacer y riesgo de sufrir ciertas malformaciones como labio leporino y hendidura palatina.

Como decía antes, los hijos de padres fumadores son fumadores de adultos con más frecuencia que los hijos de padres no fumadores. Es la primera práctica de riesgo en la que se inicia un niño: Las conductas violentas, la promiscuidad sexual en menores y otros hábitos tóxicos son además más frecuentes en los fumadores.

Medidas Coercitivas

El Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo ha propuesto varias medidas para reducir el consumo: modificación de la fiscalidad, la regulación de la publicidad, la protección de los niños, la existencia de espacios sin humo, así como a las ayudas para dejar de fumar.

La venta a menores de 16 años está prohibida en España y, en algunas comunidades autónomas, hasta los 18 años. Sin embargo, esta prohibición se incumple de forma sistemática por la proliferación de máquinas de venta automática como estrategia deliberada para burlar esta normativa.

Si se aumenta el precio del tabaco, los jóvenes automáticamente  fuman menos. En concreto, señala que una subida del 1% en los precios provocó un descenso del 5% en el número total de jóvenes consumidores. El mismo aumento de precio, tuvo una repercusión mucho menor en el sector de población adulta; concretamente, de un 0,5%.

Una de las principales medidas cohercitivas es la Fiscalidad El mayor precio del tabaco se asocia a menor número de fumadores y a que estos consuman menor número de cigarrillos. Desde la perspectiva de la fiscalidad, la situación de España se puede resumir con un dato: mientras que en Francia la marca de tabaco más barata cuesta 4,60 euros, en España su precio asciende a sólo 1,95 euros. Existen estudios que demuestran que si el precio del tabaco sube un 10 por ciento su consumo baja en un 4 por ciento.

En España se está percibiendo una «disminución discreta», pero sólo entre los varones, ya que el consumo de tabaco entre mujeres está aumentando: actualmente el 25 por ciento de los varones jóvenes fuman, mientras que el porcentaje se eleva al 35,8 por ciento en el caso de las mujeres jóvenes.

La Asociación Americana de Psicología acaba de publicar el primer estudio en el que se demuestra la relación directa entre marketing de las compañías tabacaleras y número de personas enganchadas. Los estudios indican que prohibiciones integrales de la promoción podrían reducir el consumo entre un 6% y un 7%. El Parlamento Europeo ha dictado una normativa por la que todos los estados debieran prohibir totalmente los anuncios de tabaco desde el año 2.006.

Venancio Martínez, Presidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria de Atención Primaria (SEPEAP) da la receta para luchar contra este factor de riesgo: «La solución a este problema pasa por una acción conjunta de los agentes implicados: Existe un verdadero problema social, y son muchos los sectores involucrados: padres, educadores, médicos, la Administración y los medios de comunicación. Es necesario que la Administración realice campañas en las que se expliquen las consecuencias reales del tabaquismo».

 

 

 

 

 

 

 

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