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Aspiración de cuerpo extraño, un peligro real

Lluna J, Olabarri M, Doménech A et al, en representación del Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones No Intencionadas en la Infancia de la Asociación Española de Pediatría. Recomendaciones sobre la prevención de aspiraciones de cuerpos extraños. An Pediatr (Barc). 2017; 86(1): 50.e1-50.e6

La aspiración de un cuerpo extraño puede generar una situación de riesgo vital si no se revuelve de manera rápida. Generalmente ocurre en niños menores de 5 años, más comúnmente por debajo de los 3, siendo la segunda causa de muerte doméstica entre los 1 y 3 años. La mayoría de episodios se producen en el hogar, cuando el niño está jugando o comiendo, y frecuentemente en presencia de un adulto. Hasta el 60-80% de las veces el cuerpo extraño es un vegetal o semilla, sobre todo frutos secos, y con menor frecuencia otro tipo de alimentos y objetos inorgánicos (juguetes, globos, piedras, etc.). Como pediatras debemos descartar la falta de conocimiento de este problema en el ámbito familiar, aunque en general debería asegurarse que cualquier personal en contacto con niños fuera consciente de la magnitud del problema. Podemos usar en nuestra consulta las siguientes recomendaciones que emite en este artículo el Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones No Intencionadas en la Infancia de la AEP:

Alimentos: No dar a los menores de 4-5 años alimentos con los que podrían atragantarse, principalmente frutos secos, pero también caramelos u otro tipo de dulces duros y los que contengan juguetes en su interior. Cortar los alimentos suaves y redondos a lo largo (tipo uvas o salchichas). Enseñar a los niños que deben sentarse para comer, masticando correctamente e ingiriendo los alimentos de uno en uno, sin jugar, correr y evitando hacerles reír o llorar. Deben ser supervisados siempre por un adulto.

Juguetes: Todos los juguetes deben tener el marcado CE, atendiendo a las etiquetas de advertencia según edad. Las pelotas deben ser más grandes que una de golf. Evitar los objetos pequeños, fácilmente desmontables, que contengan cuerdas, los globos, los guantes de látex y el acceso a bolsas de plástico o envoltorios. Retirar los juguetes rotos y revisar el suelo por si quedara algún resto. Siempre debe haber vigilancia por un adulto.

La prevención primaria es en este momento el punto fundamental para la lucha de este problema por lo que debemos alertar no sólo de los peligros sino también de las consecuencias.

Sheila de Pedro del Valle

Pediatra. Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. Ávila

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