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Cómo tratar de forma correcta una infección por H. pylori

24 Ene 2022 | Actualidad, Actualidad Grupo de Trabajo Actualizaciones Bibliográficas, Noticias

Botija G, García C, Recio A, et al. Resistencias antibióticas y tasas de erradicación en infección por Helicobacter pylori. An Pediatr. 2021;95(6):431-437

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La infección por H. pylori desempeña un papel fundamental en el desarrollo de distintas enfermedades digestivas como la gastritis crónica, la úlcera péptica y el cáncer gástrico. Aunque la infección es adquirida habitualmente en la infancia, la tasa de complicaciones en esta edad es pequeña.

Estudio observacional y retrospectivo en el que el objetivo principal es describir el patrón de resistencias antibióticas en niños y adolescentes con infección por H. pylori. Se incluyeron todos los pacientes con diagnóstico de infección entre 2014 y 2019 entre 5 y 17 años. El diagnóstico se realizó mediante gastroscopia con cultivo de biopsia gástrica y estudio de sensibilidad antibiótica independientemente de que recibieran o no tratamiento o tuvieran control posterradicación. Si recibían tratamiento se realizaba de acuerdo a las guías ESPGHAN vigentes en cada momento. Los controles de erradicación se realizaron mediante test del aliento o test monoclonal de antígenos en heces tras 6-8 semanas de finalizar la pauta.

Se incluyeron 80 pacientes, 63.8% mujeres con una media de edad al diagnóstico de 11.9 años (+/-2.7 DS). El síntoma principal más frecuente fue la epigastralgia (57.5%). El 82.5% de los niños habían nacido en España. En la endoscopia, un 10% presentaba lesiones ulcerosas pépticas. Un 38.8% había recibido tratamiento previo sin éxito. Un 92.5% (74/80) recibió tratamiento erradicador, y de ellos en el 100% se realizó estudio de control. En el periodo de estudio el 67.5% (N=54, 56.6%-76.8% IC 95%) presentaba resistencia al menos a un fármaco, claritromicina en el 52.5% (N=42, 41.7%-63.15% IC 95%) y metronidazol en el 31.3% (N=23, 22.2%-42.1% IC 95%). Un 16.3% (n=13, 9.8%-25.8% IC 95%) presentaba doble resistencia a claritromicina y metronidazol. Los pacientes no tratados presentaron resistencias (R) significativamente menores (R primarias 57.1%) que los tratados (R secundarias 83.5%) con p=0.01. Los niños nacidos en España presentaron más resistencias a algún fármaco, sobre todo claritromicina (63.6% vs 0% para los nacidos fuera de España) p<0.001, cifras similares a los países del Sur de Europa. Las tasas de erradicación globales fueron de un 65.8%, siendo mayor en el grupo de no tratados previamente (71.1% vs 57.1% p=0.38). Con la actualización de las guías en 2017 aumentado la duración de la terapia y la dosis de inhibidores de la bomba de protones (IBPs), las tasas de erradicación fueron mayores en los últimos años del estudio (80% vs 55.8%, p=0.04). En 2019 la tasa de erradicación fue del 100% (N=12/12).

Las resistencias primarias a claritromicina son mayores en niños (44.9%) que las descritas en adultos (14.7-22%). Esta comparación apunta a una adquisición durante la infancia por un consumo creciente de macrólidos para tratar H. pylori y otras infecciones. Las resistencias a metronidazol y levofloxacino también son superiores en edad pediátrica, sin embargo, éstos son antibióticos poco usados en la infancia por lo que se cree que generalmente esta resistencia vendrá determinada por la cepa infectante que se extiende en el ámbito familiar. Existen otras razones de fracaso terapéutico tales como la falta de adherencia, dosis o duración inadecuada del tratamiento o factores de virulencia bacteriana o relacionados con el metabolismo de los IBPs.

No se debe investigar la presencia de H. pylori en niños con dolor abdominal funcional. Tampoco está indicada la estrategia “test and treat” que se utiliza en adultos por diagnóstico no invasivo. El diagnóstico siempre debe efectuarse con métodos invasivos basados en la endoscopia con biopsia gástrica y cultivo. El tratamiento previo sin éxito es un factor de riesgo clave para el desarrollo de resistencias, por eso siempre debe efectuarse de acuerdo a la susceptibilidad antibiótica. No está indicado el tratamiento con claritromicina como primera línea mientras no tengamos antibiograma dadas las resistencias crecientes.

Sheila de Pedro del Valle

FEA pediatría. Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. Ávila

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