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Enfrentarse al niño viajero con fiebre

23 May 2025 | Actualidad, Actualidad Grupo de Trabajo Actualizaciones Bibliográficas, Noticias

Vaezipour N, Buettcher M, Ritz N. Fever in the Returning Pediatric Traveler. Pediatr Infect Dis J. 2025 May 1;44(5):e170-e172

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40168600/

Después de la pandemia por SARS-CoV-2 el turismo internacional no solo ha vuelto a números anteriores, sino que se espera que en 2025 supere las cifras prepandemia. La fiebre es el motivo de consulta más frecuente en el niño que vuelve de un viaje internacional. Aunque puede deberse a infecciones comunes como las de vía respiratoria alta o gastrointestinal, también puede ser la primera manifestación de una patología más grave. Los datos recogidos por la red GeoSentinel documentan que la infección tropical más común en adultos y niños viajeros es la malaria por Plasmodium falciparum, y también la primera causa de mortalidad, seguida de la fiebre tifoidea y la leptospirosis.

Mención especial merecen los niños considerados VFRs (visiting friends a relatives). En estos existe un alto riesgo de infección grave por diversos motivos, en especial por el bajo cumplimiento de las medidas preventivas. En general, las familias solicitan escasa información sobre recomendaciones previas y la adherencia a estas y a otras actuaciones preventivas durante la estancia es subóptima. Estudios retrospectivos de revisión de casos informan de que en nuestro país el cumplimiento de la profilaxis para la malaria en niños que han visitado un centro para viajeros de forma previa es solo del 62,5%. Esta población además tiene un riesgo notable para la infección y la enfermedad tuberculosa, considerándose igual o mayor de la que existe en los habitantes nativos. Finalmente, otra de las patologías de alto riesgo continúa siendo la fiebre tifoidea.

La condición de inmunosupresión de un paciente pediátrico siempre es un reto, y más si además ha realizado un viaje internacional. En estas situaciones debemos tener en cuenta diagnósticos que incluyan patógenos habituales, oportunistas y relacionados con su estancia. Asimismo, en la decisión del tratamiento empírico es importante considerar interacciones con otros fármacos que habitualmente tome el niño y la posibilidad de que existan resistencias antimicrobianas.

La historia clínica es la clave para un diagnóstico temprano y preciso. Debemos tener en cuenta al interrogar a las familias que muchas no consideran la situación de VFRs como un viaje internacional, por lo que deberemos insistir en ello. Para una anamnesis sistematizada se ha propuesto el acrónimo TRAVEL DISC. Timing como datos del viaje que incluyan estación, fecha de vuelta o de inicio de los síntomas. Route todos los países y áreas de los mismos visitadas, estancias en ambientes rurales o urbanos como viajeros o VFRs. Animals exposición a animales domésticos, de granja o salvajes, así como picaduras de insectos. Vaccination revisar documentación sobre vacunas habituales y administradas para el viaje. Exposure agua, otras bebidas o comida cruda. Local, consultas o estancias en servicios sanitarios o intervenciones odontológicas durante el viaje. Drugs fármacos usados previamente, durante o para el viaje o si se ha administrado allí alguna medicación inyectada. Inmune Status estado de inmunosupresión. Social Activities, baños, actividades de ocio que incluyan visitas a lugares como cuevas, etc. Contacts contactos con gente con síntomas infecciosos o contactos sexuales.

El primer paso en la exploración es identificar signos de alarma y estabilizar al paciente. A continuación, se podrá realizar un examen de forma sistemática, ya que diferentes hallazgos en distintos sistemas pueden tener valor diagnóstico. En los niños que consultan con fiebre y sin ningún hallazgo en la exploración, las infecciones a tener en cuenta de forma inmediata son la malaria, la fiebre tifoidea y el dengue.

En los niños que retornan de áreas endémicas de malaria se debe realizar un hemograma, un análisis de gota gruesa y un test rápido para malaria. Las dos últimas deben combinarse dado que la sensibilidad del test rápido es insuficiente para las infecciones por Plasmodium que no son falciparum. Además, con la gota gruesa podemos detectar otros patógenos distintos como la tripanosomiasis africana, fiebres relacionadas con la picadura de garrapata, la babesiosis o la leptospirosis. A nivel analítico, en la malaria es frecuente encontrar anemia, trombocitopenia junto con leucopenia o leucocitosis. Los casos hemorrágicos irán acompañados además de aumento de bilirrubina no conjugada, urea y creatinina, y coagulopatía. La eosinofilia es común en infecciones parasitarias con migración hacia los tejidos como la esquistosomiasis, ascariasis y estrongiloidiasis. El hemocultivo es esencial para el diagnóstico, entre otros, de la fiebre tifoidea, Brucella spp. o Burkholderia pseudomallei. Otras pruebas complementarias deben valorarse según síntomas y signos que se vayan encontrando.

El cambio climático tiene también su huella en las infecciones zoonóticas. El mosquito Aedes albopictus, vector del dengue o el chikungunya, ha pasado de estar presente en 8 países europeos en 2013 a 13 en la actualidad, previéndose su introducción en otros 7. Se ha detectado un aumento de casos, demostrándose la transmisión local de estas patologías en países como Francia e Italia. La fiebre del Nilo es otro ejemplo de patógenos emergentes en Europa. En 2024 19 países de este continente han reportado casos. Aunque la mayoría han ocurrido en adultos con cursos leves o moderados, en la población pediátrica se han detectado casos de meningoencefalitis graves. Los niños que han recibido antibióticos como tratamiento de la diarrea del viajero o que han sido hospitalizados durante su estancia pueden estar en riesgo de colonización o infección de patógenos resistentes. Especialmente a tener en cuenta estancias en el sudeste Asiático, donde existe una alta prevalencia de enterobacterias resistentes a betalactámicos y Plasmodium con resistencia a artemisina.

Para enfrentarse con éxito al niño viajero que consulta por fiebre debemos realizar una historia clínica concisa, utilizando si se desea el acrónimo propuesto. Además, es necesaria una exploración minuciosa conociendo datos característicos de diferentes infecciones. Es importante conocer los patógenos prevalentes en cada región y los periodos de incubación de los mismos.

Sheila de Pedro del Valle. Pediatra. Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. Ávila

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