Le Thi TG, Kotilea K, Cabral J, et al. ; Helicobacter pylori & other Gastritis Special Interest Group of ESPGHAN. Factors related to loss to follow-up and low compliance in Helicobacter pylori-infected children: The EuroPedHp Registry. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2026 Feb 24.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41735805/
doi: 10.1002/jpn3.70387
La confirmación de la erradicación tras el tratamiento de Helicobacter pylori es un estándar asistencial, ya que la mejoría clínica no garantiza el éxito terapéutico. Asimismo, la baja adherencia al tratamiento antibiótico es un factor independiente de fracaso. Este estudio analiza, a partir del registro europeo EuroPedHp, los factores asociados a la pérdida de seguimiento y a la baja adherencia en niños tratados por infección por H. pylori, así como el impacto de la adherencia en la tasa de erradicación.
Entre 2017 y 2020 se registraron 1605 niños con infección confirmada por biopsia en 30 centros de 17 países europeos. De los 1263 pacientes con tratamiento prescrito, un 31% no acudió a la visita de control para confirmar la erradicación. En el análisis multivariante, la pérdida de seguimiento se asoció con vivir en Israel o Turquía, presentar náuseas/dispepsia o hemorragia digestiva como indicación de endoscopia y no disponer de estudio de sensibilidad antibiótica. Por el contrario, residir en el sur de Europa y el uso concomitante de probióticos se asociaron con menor riesgo de pérdida de seguimiento.
Entre los 831 niños con datos completos de seguimiento, el 8% presentó baja adherencia (definida como ingesta ≤90% de la medicación prescrita). La baja adherencia se relacionó con vómitos recurrentes, presencia de úlcera o erosiones en la endoscopia, aparición de efectos adversos durante el tratamiento y residencia en determinadas regiones. Los eventos adversos más frecuentemente asociados fueron diarrea, náuseas, vómitos y alteración del gusto.
La repercusión clínica de la adherencia fue notable. En los niños tratados con triple terapia dirigida durante 14 días como primera línea, la erradicación se alcanzó en el 92% de los pacientes con buena adherencia frente al 61% en aquellos con baja adherencia. En pacientes con fracaso terapéutico previo, las diferencias fueron aún más marcadas (71% frente a 13%). Estos datos confirman el impacto directo de la adherencia en el éxito terapéutico.
Los autores subrayan que la no asistencia a la visita de control y la baja adherencia siguen siendo problemas relevantes en la práctica clínica real. Identificar factores de riesgo, como vómitos, lesiones ulcerosas o efectos adversos, permite intervenir precozmente con medidas de apoyo y educación. El estudio refuerza la importancia de insistir en la necesidad de completar el tratamiento y realizar siempre prueba de erradicación 6–8 semanas después, así como de proporcionar información clara y estructurada a pacientes y cuidadores para mejorar los resultados.












