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Fiebre postvacunación y uso profiláctico de antipiréticos

Impact of fever and antipyretic use on influenza vaccine immune responses in children. Moy JLK, Wood N, Jones CH, MacCartney K, Booy R. Pediatr Infect Dis J 2018; 37: 971-975

La base de este estudio está en las dificultades de comparar las tasas de fiebre post vacunación antigripal en los ensayos clínicos, dada la variabilidad con la que la fiebre es reportada en los mismos.
Se trata de un estudio piloto que utiliza datos individuales de 3 ensayos clínicos: 6-35 meses, 3-17 años y 6 meses-17 años, para un total de 5902 sujetos. Se analizan la fiebre postvacunación y el uso profiláctico de antipiréticos, utilizando análisis de regresión multivariable.
La fiebre postvacunación se valora según la definición standard de la colaboración Brighton (temperatura > 38, medida por cualquier vía y después de cada dosis de vacuna antigripal).
Los resultados muestran tasas de fiebre sensiblemente inferiores (2,7%-3,4% después de la primera dosis, 3,3%-4,1% después de la segunda) a las reportadas previamente (6,2-6,6%). El anàlisis de inmunogenicidad combinando los 3 ensayos revela que los niños que desarrollan fiebre postvacunación presentan mejores respuestas inmunológicas, con GMTs significativamente más altas (39%, p< 0,01). Por el contrario, los niños que recibieron antipiréticos profilácticamente (1 de cada 6) presentaron un 20% de reducción en sus GMTs, lo que concuerda con estudios hechos con otras vacunas, y fundamentalmente (Prymula 2009) con el uso de paracetamol profiláctico después de la administración de la vacuna antineumocócica 10 valente y la vacuna hexavalente, que mostró reducciones significativas en las GMTs de todos los serotipos neumocócicos, difteria, tétanos y pertactina (B.Pertussis).
La novedad de este estudio es que una revisión sistemática de 5077 niños menores de 6 años (Dass 2014) comparando paracetamol profiláctico y placebo después de vacunas rutinarias, no encontró ningún estudio en el que se analizase la vacuna antigripal.
Los autores comentan que es difícil trasladar estos datos a posibles repercusiones clínicas. Sin embargo, el hecho de que la vacuna antigripal en niños tenga una efectividad moderada, podría implicar que una reducción significativa de anticuerpos significase menor protección.
En la actualidad la práctica rutinaria ha abandonado el uso de paracetamol profiláctico en la vacunación rutinaria, salvo en algunas situaciones muy puntuales: necesidad de administración concomitante (generalmente ya se separan) de vacunación antinmeningocócica B con otras vacunas inyectables, no habiéndose demostrado en este caso compromiso inmunológico para el meningococo, niños con antecedentes de convulsión febril post vacunación, gran angustia familiar…
Como sabemos, la fiebre es un efecto adverso común a muchas vacunaciones. Después de los datos ofrecidos por este estudio, podríamos tener más argumentos en contra de la fiebrefobia para educar a nuestros pacientes, y considerar que la fiebre puede ser incluso un efecto “deseable” después de la vacunación, al implicar una mejor respuesta inmunológica, y que el tratamiento de la fiebre postvacunal (y de la fiebre de cualquier causa) debe reservarse a situaciones concretas que generen riesgos o malestar evidente, y no utilizarse indiscriminadamente. Eduquémonos para poder educarles.

Josep de la Flor
Pediatra de Atención primaria. CAP Vila Vella. ABS-1 Sant Vicenç dels Horts. ICS. Barcelona.

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