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La desigualdad del entorno obesogénico

11 Oct 2023 | Actualidad, Actualidad Grupo de Trabajo Actualizaciones Bibliográficas, Noticias

Gutiérrez-González E, Sánchez-Arenas F, López-Sobaler AM, et al. Desigualdades socioeconómicas y de género en la obesidad infantil en España. An Pediatr (Barc). 2023; 99: 111-21

https://www.analesdepediatria.org/es-desigualdades-socioeconomicas-genero-obesidad-infantil-articulo-S1695403323001261

El exceso de peso en población infantil es un problema de salud pública de primer orden. En España, la última edición del estudio Alimentación, Actividad física, Desarrollo Infantil y Obesidad (ALADINO) de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) en 2019 muestra una estabilización de las cifras de exceso de peso desde 2011 a 2019. Según este estudio la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil se sitúa en 41% en niños y 40% en niñas. Existe una compleja interacción entre distintos factores socioeconómicos, culturales, familiares y escolares cuyo resultado influye en la situación ponderal de los niños. El objetivo del estudio es evaluar, teniendo en cuenta el género, la asociación entre estos factores y la situación ponderal de escolares de 6 a 9 años en nuestro país.

Los datos empleados para el desarrollo del trabajo fueron obtenidos a partir del estudio ALADINO 2019, siendo este de carácter observacional, descriptivo y transversal. El tamaño muestral efectivo fue de 16.665 escolares con la misma proporción de niños y niñas que se seleccionaron de 276 centros de educación primaria (CEP). Se diseñaron 3 cuestionarios para cumplimentarse por los progenitores (o tutores), los colegios y los examinadores. Para determinar la situación ponderal se utilizó el índice de masa corporal y el índice cintura-talla (ICT) considerándose obesidad central un ICT >0.5.

En los hogares de mayor renta es más común el nivel de estudios universitario de los progenitores, la nacionalidad española de ambos padres y que los dos tengan un trabajo remunerado. El porcentaje de obesidad y el sobrepeso disminuye a medida que aumenta la renta del hogar siendo más evidente este gradiente en la obesidad. En general, para cada tramo de renta definido, el sobrepeso fue más frecuente que la obesidad, excepto en los niños de los grupos de menor nivel de ingresos, que tenían mayor obesidad. La prevalencia de obesidad central en los domicilios con menor renta prácticamente duplicaba a los de mayor renta, tanto en niños como en niñas. A nivel educativo, se constata el ascenso de prevalencia hasta el doble en ambos sexos en escolares cuyos padres tenían menor nivel de estudios. Aunque no tan marcadas, las diferencias para la obesidad central seguían la misma dirección. Cuando ningún progenitor tenía trabajo remunerado, la obesidad aumentaba hasta 1.4 veces en ambos sexos comparado con situaciones en las que ambos progenitores lo tenían. Para el caso de la obesidad central no se obtuvieron diferencias para las niñas, pero sí para los niños.

Los progenitores con niveles bajos de ingresos infraestiman más la situación ponderal del niño y es más frecuente, a su vez, que uno de ellos sea obeso. La actividad física y el sedentarismo se asocian de manera directa e inversa con el nivel de renta del hogar respectivamente. Llama la atención que la frecuencia de ser activos y no sedentarios es alrededor de 10 puntos superior en niños que en niñas. Se añade a las diferencias económicas la brecha de género, con un clima familiar más favorable para el deporte en las familias en las que hay hijos varones. En relación a otros factores debemos destacar que en hogares con mayor renta es 1.1 veces más frecuente el antecedente de haber recibido lactancia materna. Con respecto al uso de pantallas, tener dos o más pantallas en la habitación es casi 4 veces más habitual en niños y 5 veces más habitual en niñas en los domicilios de menos ingresos. Y finalmente, los escolares de mayor renta acuden dos veces más a colegios privados-concertados donde la disponibilidad de comedor propio y gimnasio cubierto y la organización de actividades deportivas es más habitual.

De acuerdo con los resultados, los escolares que residen en hogares con menores ingresos crecen en un entorno obesogénico. Actuaciones en salud pública no han obtenido los resultados esperados influyendo más en grupos de clases medias-altas y reproduciendo aún más las desigualdades. En este sentido, se ha propuesto a los centros escolares como mecanismo igualador para el abordaje tanto de la brecha económica como de género. En este ambiente se están promoviendo intervenciones dirigidas a facilitar una alimentación saludable, promover la actividad física y reforzar la educación y sensibilización a progenitores poniendo especial hincapié en los entornos más desfavorecidos.

La implementación de medidas efectivas en este ámbito debe estar al alcance de todos los niños y niñas independientemente de su género o entorno socioeconómico.

Sheila de Pedro del Valle

Pediatra. Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. Ávila

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