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Los pinchazos (inyecciones) son la causa más común, en los niños, de temor al médico en todo el mundo. Una vacuna puede durar segundos pero el impacto en el niño puede durar mucho tiempo. Incluso se ha comprobado que el dolor en los prematuros afecta a su crecimiento y favorece el llanto tras el alta hospitalaria. Este miedo/fobia produce negativas para donar sangre y dificulta la vacunación correcta de jóvenes y mayores. La “fobia al pinchazo” está relacionada con la edad del paciente y la habilidad  del que lo realiza. El niño de dos años de edad ha recibido más de 20 inyecciones estando completamente sano. No es de extrañar que reconozca la entrada a la consulta del médico/enfermera y llore antes de entrar a la visita ya que para la mayoría de los niños, las vacunas significan simplemente dolor y con el tiempo, miedo al médico. Aunque el dolor es, hasta cierto punto inevitable, hay algunas estrategias  para intentar evitar que el temor no se acreciente con el paso de los años

La Academia Americana de Pediatría recomienda reducir el dolor de alguna  forma pero  en  EEUU se realizan 18 millones de pinchazos/año de los cuales sólo 2.1 millones recibieron  algún tipo de analgesia y el 6% de las madres emplearon cremas anestésicas o métodos para reducir el dolor.  Los niños hospitalizados son los que más sufren con los pinchazos para exámenes de sangre, administración de medicamentos o realización de pruebas con contraste.

El término anestesia significa eliminación del dolor u otra sensación; la analgesia es la reducción del dolor. Una nueva estrategia analgésica es la aplicación de la vibración aunque ésta es conocida desde hace años para aliviar la sensación de dolor. Al parecer la explicación de este fenómeno sería que la estimulación de los receptores táctiles y de la vibración disminuye el estímulo doloroso a nivel de la médula espinal. La vibración, en algunos casos, también tiene efecto placebo por su efecto neurofisiológico añadido para reducir la transmisión de la sensación dolorosa hasta el cerebro.

Una editorial del Lancet concluyó que el tratamiento del dolor por vibración es “sencillo, seguro y efectivo”. El único inconveniente es que, como los vibradores tienen connotaciones sexuales, hay que explicar bien a los padres o al paciente la utilidad del uso médico y profesional con estos dispositivos comerciales antes de usarlos. Esta técnica se ha aplicado en adultos (Dermatology Online Journal 10 (2): 1) y en niños (Dermatology Online Journal 14 (1): 20). La utilidad de este método puede ser muy amplia como vacunaciones, administración de toxina botulínica, extracciones de sangre, drenajes de abscesos, extirpación de moluscos y verrugas, entre otras, que precisen  acto médico breve.

En los centros de  atención primaria las enfermeras y los pediatras se inventan trucos para minimizar el dolor del niño durante la vacunación. Algunos son muy populares y, probablemente, más de un lector podría aportar alguno. Hasta ahora los métodos baratos más habituales para reducir el dolor del niño eran la “distracción por percusión” o estímulo cutáneo para intentar confundir al cerebro con estímulos procedentes de otras partes del cuerpo dando lugar a una “confusión del dolor”. Otro sistema es el llamado “distracción de foco” que consiste en fijar la atención o realizar una actividad física como soplar rápido o toser mientras se le está pinchando. La lactancia materna antes del acto vacunal, o la administración de soluciones glucosadas han mostrado su efectividad en las puntuaciones de escalas de dolor .

Tanto uno como otro tienen componentes activos o pasivos dependiendo del ingenio del personal de enfermería, del pediatra, de su empatía o de su habilidad. Entre los medios activos están: hacer pompas de jabón, hinchar, globos, señalar objetos de un dibujo, contar números o describir objetos de la habitación lo más rápido posible, coger la mano o las manos del niño diciéndole que apriete fuerte, etc. Los pasivos se refieren a ver videos o golpear/poner hielo en la parte opuesta al lugar del pinchazo entre otros o contarle un cuento, estirar la piel con dos dedos, frotar la superficie de la piel con movimientos rápidos  y suaves,  sostener un cubo de hielo en la mano, masajear con la mano una bola de plastilina, administrar la vacuna intramuscular con rapidez (Arch  Dis  Child 2007;92: 1105-1108) entre otros.

Existen infinidad de vibradores para todo tipo de usos y se pueden encontrar en cualquier tienda dedicada a salud,  en las grandes superficies comerciales o en Internet. Cada uno se ha de familiarizar con uno y desarrollar su propia estrategia. Ear Doc® se desarrolló específicamente para calmar el dolor asociado a la OMA, aplicando el vibrador en la apófisis mastoides.

buzzyLa Dra. Amy Baxter, pediatra, ha desarrollado un instrumento con esta propiedad (Buzzy®) utilizable para diversas actuaciones médicas dolorosas como vacunar, tomar muestras de sangre o quitar férulas. Buzzy es un instrumento que simula a una abeja con una superficie decorada como tal  con una ranura que permite colocar una cartulina de dibujos animados como medio de distracción adicional y otra ligeramente curvada que se aplica sobre la piel. Dispone de un vibrador alimentado a baterías tipo AA. En la zona de aplicación una goma permite colocar una gasa empapada con agua muy fría. El uso de Buzzy es muy simple; primero se le enseña al niño la abejita como una diversión y luego se le aplica durante unos 10 segundos antes del pinchazo o de la retirada de la férula  en el lugar adecuado. Seguidamente se desplaza un poco manteniéndolo en contacto con la piel y se realiza la acción médica. En niños menores de 15 meses sólo pueden emplearse métodos de distracción de tipo pasivo. El dispositivo es reutilizable, barato y fácil limpiar.

En el momento de escribir esta nota todavía no está comercializado en Europa, pero puede comprarse fácilmente por Internet. Para mayor información dirigirse a: http://www.Buzzy4shots.com

Santiago García-Tornel Florensa

 

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