Autora:
Dra. Reyes Mazas.
La fimosis es la dificultad para retraer la piel del prepucio y descubrir el glande. En los niños pequeños suele ser un proceso fisiológico y normal, no una enfermedad. De hecho, la mayoría de los recién nacidos tienen un prepucio no retráctil y esto suele resolverse espontáneamente con el crecimiento. Las sociedades científicas pediátricas insisten en que no debe forzarse nunca la retracción del prepucio, ya que puede producir dolor, pequeñas heridas, cicatrices y una fimosis secundaria. La higiene debe realizarse solo hasta donde la piel se desplace de forma natural.
¿Cuándo puede considerarse un problema?
Se recomienda valoración médica si aparecen:
- Infecciones locales de repetición conocidas como balanitis,
- Infecciones de orina o dificultad importante para orinar,
- Dolor o sangrado,
- Cicatrices blanquecinas en el prepucio,
- O si la fimosis persiste y causa síntomas en edades mayores.
La cirugía debe reservarse principalmente para casos de fimosis patológica o sintomática. Muchas fimosis fisiológicas mejoran con el tiempo y no necesitan operación.
¿Qué tratamientos existen?
En la mayoría de los casos, el tratamiento es conservador con pomadas de corticoides y ejercicios suaves de retracción indicados por el pediatra. Este tratamiento evita la cirugía en numerosos casos.
Cuando existe una verdadera indicación médica, la intervención más frecuente es la circuncisión.
Mensaje importante para las familias
La mayoría de los niños con prepucio no retráctil no necesitan cirugía inmediata.
La observación, la higiene adecuada y el seguimiento pediátrico suelen ser suficientes. En las revisiones de salud, el pediatra comprueba la evolución y da las recomendaciones necesarias a las familias.
Es importante consultar con el pediatra antes de realizar manipulaciones forzadas o tratamientos sin supervisión.
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