Autor:
Dra. Melba Maestro
La infancia y adolescencia son etapas críticas para establecer hábitos de fotoprotección, ya que entre el 50-80 % del daño solar acumulado ocurre durante estos periodos. La exposición inadecuada y excesiva a la radiación ultravioleta (UV), además de las quemaduras solares, aumenta significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de piel en la edad adulta, incluyendo el melanoma. Por ello, implementar medidas preventivas de protección solar en la infancia es una inversión vital para el bienestar futuro de los niños.
Tipos de radiación solar
- La radiación ultravioleta (UV):
- UVA:
- No es absorbida por la capa de ozono, por lo que llega a la Tierra en mayor cantidad.
- Penetra profundamente en la piel, causando envejecimiento prematuro y aumentando el riesgo de cáncer de piel.
- UVB:
- La mayor parte es absorbida por la capa de ozono, pero aún puede causar daño.
- Principalmente responsable de las quemaduras solares y del desarrollo de cáncer de piel.
- UVC:
- Es la más energética y peligrosa, pero es completamente absorbida por la capa de ozono, por lo que no llega a la Tierra.
- La luz visible (LV), como la luz azul, se ha relacionado con la aparición y empeoramiento de hiperpigmentaciones, así como el envejecimiento prematuro de la piel.
- Los infrarrojos (IR), transmiten calor y podrían influir en el envejecimiento.
Factores que influyen en la cantidad de radiación solar recibida
- Latitud: Cuanto más cerca del ecuador, mayor intensidad de la radiación.
- Altitud: A mayor altitud, mayor radiación.
- Estación del año: Más radiación en verano.
- Hora del día: La radiación es más intensa entre las 11:00 y las 16:00 horas.
- Capa de ozono: Cuanto más delgada, llega más radiación UV a la superficie terrestre.
- Nubosidad: En días nublados, aunque no se perciba calor intenso, puede haber exposición significativa a rayos UV.
- Reflexión en superficies: Como la nieve (hasta un 80 %), arena (25 %) y agua (10 %), aumentando la exposición solar indirecta.
- Humedad y viento: Pueden aumentar el riesgo de sobreexposición al reducir la sensación de calor.
Tipos de fotoprotectores
Se clasifican según su composición y mecanismo de acción:
Fotoprotectores con filtros físicos (minerales):
- Incluyen sustancias como el óxido de zinc y el dióxido de titanio, que reflejan la radiación solar UV como un espejo.
- Ideales para niños pequeños, bebés y pieles delicadas. Tienen menos riesgo de alergia y, además, son más seguros, ya que la piel de los niños pequeños es más permeable y tiene mayor capacidad de absorción, lo que podría aumentar el riesgo de absorción sistémica de los ingredientes químicos presentes en los filtros solares.
- Dejan una capa blanquecina visible, lo que puede ser una ventaja para asegurar que se ha aplicado correctamente.
- Edades: Recomendados para bebés mayores de 6 meses.
Fotoprotectores con filtros químicos:
- Absorben la radiación solar UV y la transforman en calor, que se disipa sin dañar la piel.
- Son más ligeros, pero pueden causar irritaciones en pieles sensibles.
- Requieren 30 minutos para hacer efecto.
- A partir de los 3 años.
Fotoprotectores mixtos:
- Combinan filtros físicos y químicos para ofrecer una protección amplia contra UVA, UVB e infrarrojos.
- Ideal para niños mayores de 3 años que necesitan una protección más completa.
- Proporcionan una protección equilibrada y suelen ser bien tolerados.
Fotoprotectores biológicos:
- Utilizan ingredientes naturales como flavonoides y polifenoles, que actúan neutralizando los radicales libres generados por la radiación UVA. A diferencia de los filtros físicos o químicos tradicionales, los filtros biológicos no bloquean directamente los rayos UVB.
- Para una protección completa, se recomienda combinar estos filtros biológicos con otros tipos de protección solar.
Niveles de protección solar
→ Protección frente a UVB: SPF (Sun Protection Factor)
- Mide la protección de los protectores solares aplicados sobre la piel frente a los rayos UVB.
- Diferentes niveles en el mercado: SPF 15, SPF 30, SPF 50. A más SPF, mayor protección. Siempre usar SPF 50 o superior.
Indica cuántas veces más tiempo puedes estar al sol sin quemarte usando protector solar, comparado con no usarlo. Un SPF más alto significa mayor protección, pero no implica que puedas exponerte indefinidamente al sol. Imagina que tu piel normalmente se enrojece después de 10 minutos de exposición al sol sin protección. Si usas un protector solar con SPF 15, en teoría podrías estar al sol 15 veces más tiempo sin quemarte, es decir, 150 minutos (10 minutos x 15). De forma similar, un SPF 50 te permitiría estar 50 veces más tiempo, o 300 minutos, antes de quemarte, siempre que apliques el producto correctamente y en la cantidad adecuada, y lo reapliques para mantener su eficacia.
→ Protección frente a UVA:
Buscar los siguientes indicadores en la etiqueta del producto:
- Símbolo UVA en un círculo: Este símbolo es común en Europa y significa que el producto ofrece protección frente a la radiación UVA, siendo al menos un tercio del valor del SPF.
- Clasificación PA: Es la nomenclatura japonesa que también se utiliza para medir la protección frente a UVA. Los niveles van desde PA+ (baja protección) hasta PA++++ (muy alta protección).
- Etiqueta de Amplio Espectro (Broad Spectrum): Esta etiqueta indica que el producto protege tanto contra UVA como UVB. Es crucial elegir protectores solares que ofrezcan esta doble protección para una cobertura completa.
→ Protección solar de los tejidos:
UPF (Factor de Protección Ultravioleta). El valor de UPF indica qué cantidad de radiación UV, tanto UVA como UVB, puede atravesar un tejido y llegar a la piel. Por ejemplo, un tejido con UPF 50 permite que solo 1/50 (2 %) de la radiación UV lo atraviese, bloqueando así el 98 % de los rayos UV.
→ Protección solar ocular:
Las gafas solares deben de tener un filtro UV homologado.
→ Water Resistant (Resistente al agua):
Cuando una crema conserva el 50 % de su factor de protección durante 40 minutos de inmersión continua o tras dos baños de 20 minutos cada uno.
→ Waterproof:
Cuando lo conserva durante 4 inmersiones de unos 20 minutos (total 80 minutos).
Recomendaciones por edad
- Menores de 6 meses: No se recomienda la exposición solar directa ni el uso de ningún tipo de fotoprotector. La protección debe basarse en ropa, sombrillas y sombra.
- De 6 meses a 3 años: Si es imprescindible la exposición solar, se recomienda el uso de fotoprotectores con filtros físicos/minerales (evitando los químicos).
- A partir de 3 años: Se pueden utilizar fotoprotectores con filtros químicos, siempre que sean específicos para uso infantil, con factor de protección igual o superior a 50, y resistentes al agua.
Claves de fotoprotección solar en Pediatría
- Evitar la exposición directa al sol en menores de 3 años. Los bebés menores de 6 meses no deben usar fotoprotectores; deben protegerse con ropa y sombra.
- Limitar las actividades al aire libre entre las 11:00 y las 16:00 horas, cuando la radiación UV es más intensa.
- Usar ropa protectora, incluyendo camisetas con UPF, gorros de ala ancha y gafas de sol con filtro UV homologado.
- Fomentar el uso de sombra natural o artificial, como árboles, tiendas o sombrillas con UPF, durante las actividades al aire libre.
- Elegir productos específicos para cada edad y sensibilidad: Filtros físicos para menores de 3 años y mixtos para mayores.
- Aplicar un protector solar adecuado de amplio espectro con SPF 50+ de forma uniforme y generosa en todas las áreas expuestas, incluyendo orejas, pies y cuero cabelludo si hay poco pelo.
- Iniciar la aplicación del protector solar 30 minutos antes de salir para garantizar su efectividad.
- Renovar el protector solar cada dos horas, especialmente después del baño, deporte o sudoración intensa.
- Desechar protectores solares que hayan estado abiertos desde el año anterior para asegurar su eficacia.
- Educación y supervisión: Enseñar a los niños mayores a aplicarse el fotoprotector solar correctamente y supervisar su uso para asegurar una aplicación uniforme.
Conocer las características de los diferentes fotoprotectores nos permitirá elegir el más adecuado para proteger la piel de los niños del sol y prevenir las quemaduras solares y el daño en su salud a largo plazo. Además del tipo y nivel de fotoprotector, su uso correcto junto a otras medidas es imprescindible para prevenir los efectos nocivos de la radiación solar. Inculcar estos hábitos saludables desde temprana edad, garantiza que los niños crezcan con una conciencia clara sobre la importancia de proteger su piel. Al convertir la fotoprotección en una rutina diaria, podemos ayudar a las nuevas generaciones a desarrollar una relación saludable con el sol.
Recuerda siempre consultar con tu pediatra si tienes dudas sobre la mejor opción para tu hijo.
Consulta la infografía aquí. Descarga el artículo en este enlace.














