Autora:
Dra. M. Escorial Briso-Montiano.
El frenillo lingual es una membrana que conecta la base de la lengua al suelo de la boca. Todos lo tenemos, no es algo «malo». Los problemas surgen cuando es restrictivo, bien porque sea más corto o por ser menos elástico. Esta situación limita los movimientos de la lengua (anquiloglosia), lo que puede traducirse en dificultades para el amamantamiento o la pronunciación de algunos fonemas cuando sean más mayores. La lengua también puede tener limitada la movilidad por otras causas sin que haya un frenillo restrictivo. Cada frenillo es un mundo y, de hecho, hay una gran variabilidad entre los frenillos considerados normales. Más que en el aspecto, nos tenemos que fijar en la funcionalidad de la lengua.
En los últimos años, ha aumentado la tasa de lactancia materna y esto hace que se detecte más porque, en ocasiones (no siempre), un frenillo lingual restrictivo puede hacer más difícil el agarre al pecho. Habitualmente, en los controles iniciales con el pediatra, se evalúan las tomas y, si hay alguna dificultad, se hacen las correcciones necesarias para facilitar la lactancia.
Aquí van unos signos por los que se debería consultar si aparecen:
- Dificultad de agarre, dolor con la succión, grietas en el pezón o pezón aplastado tras la toma.
- El bebé coge y suelta frecuentemente el pezón porque no mantiene la ventosa, se oyen chasquidos, se oye poco tragar leche o traga aire, tomas largas y frecuentes, pero parece «que no se saciara».
- Escasa ganancia ponderal a pesar de estar mucho tiempo al pecho y tener la madre suficiente leche.
- Cuando llora no levanta o levanta poco la lengua.
No siempre que se diagnostica una anquiloglosia es necesario recurrir a la intervención quirúrgica (frenotomía) o a otras medidas extraordinarias. Aunque es una técnica muy segura, no está exenta de complicaciones. A veces, simplemente mejorando la técnica de agarre es suficiente para compensar la menor función de esa lengua y que la transferencia de leche sea la adecuada para asegurar la ganancia de peso. El motivo para indicar la cirugía a esta edad es principalmente la imposibilidad para instaurar una correcta lactancia materna. Una vez descartados otros motivos, claro.
En conclusión: lactancia dificultosa no es sinónimo de frenillo lingual restrictivo ni todo frenillo hay que intervenirlo siempre.
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