Coppola S, Carucci L, Anania C, et al. Diagnosis and Management of Food Protein-Induced Allergic Proctocolitis in the pediatric age: A position paper from the Italian Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition and the Italian Society for Pediatric Allergy and Immunology. Pediatr Allergy Immunol. 2025;36:e70264
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/pai.70264
La proctocolitis alérgica inducida por proteínas alimentarias (FPIAP) es una de las formas más frecuentes de alergia alimentaria no mediada por IgE en los primeros meses de vida. Este documento de consenso, elaborado por expertos de las sociedades italianas de gastroenterología pediátrica y alergia e inmunología, tiene como objetivo unificar criterios y ofrecer recomendaciones prácticas basadas en la evidencia para mejorar su diagnóstico y manejo.
La FPIAP suele aparecer en lactantes menores de 6 meses, a menudo sanos y con buen crecimiento, y se manifiesta típicamente como sangre y/o moco en las heces, con pocos o ningún síntoma sistémico. Es más frecuente en lactantes amamantados, nacidos por cesárea, con antecedentes familiares de atopia o con dermatitis atópica asociada. La proteína de leche de vaca es el alérgeno implicado con mayor frecuencia, aunque también se han descrito otros alimentos, especialmente en lactantes ya con alimentación complementaria.
El documento subraya que el diagnóstico es fundamentalmente clínico, basado en una anamnesis dirigida y en la respuesta a la dieta de eliminación, seguida de la reaparición de los síntomas tras la reintroducción del alimento causal. Se desaconseja el uso rutinario de pruebas complementarias como test cutáneos, IgE específica, sangre oculta en heces, calprotectina fecal o endoscopia, ya que no aportan beneficio diagnóstico y favorecen el sobrediagnóstico. Estas pruebas solo deben considerarse ante signos de alarma o evolución atípica.
En lactantes con lactancia materna, se recomienda una dieta de exclusión materna de proteínas de leche de vaca durante 2–4 semanas, evitando restricciones innecesarias. En los alimentados con fórmula, la primera opción es una fórmula extensamente hidrolizada, reservando las fórmulas de aminoácidos para casos graves o refractarios. El artículo destaca la importancia de la reintroducción controlada mediante prueba de provocación oral, generalmente en el domicilio, para confirmar el diagnóstico y valorar la adquisición de tolerancia, que ocurre en la mayoría de los niños durante los primeros 1–2 años de vida.
Este artículo proporciona herramientas prácticas para el manejo de una patología muy prevalente en Atención Primaria, ayuda a diferenciar cuadros benignos de situaciones que requieren derivación, reduce el uso innecesario de pruebas y dietas restrictivas, y favorece una atención más racional, segura y centrada en la familia.













