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Utilización y seguridad del polietilenglicol 3350 con electrolitos en niños menores de 2 años

26 May 2021 | Actualidad, Actualidad Grupo de Trabajo Actualizaciones Bibliográficas, Actualidad Grupo de Trabajo Gastroenterología y Nutrición

Roy D, Akriche F, Amlani B, Shakir S. Utilisation and Safety of Polyethylene Glycol 3350 with Electrolytes in Children Under 2 Years. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2021 May 1;72(5):683-689. doi: 10.1097/MPG.0000000000003074

El estreñimiento infantil es común en todo el mundo y se dispone de intervenciones no farmacológicas y farmacológicas, como el polietilenglicol 3350 con electrolitos (PEG 3350+E). Es un laxante autorizado para su uso para estreñimiento en niños de 2 a 11 años e impactación fecal (FI) a partir de 5 años, aunque es habitual su empleo fuera de ficha técnica.

Estudios anteriores no identificaron problemas de seguridad en menores de 2 años, aunque sus tamaños muestrales fueron limitados. Una revisión sistemática con rango de edad entre 0 a 18 años sugirió que las preparaciones de PEG podrían ser superiores al placebo, lactulosa y la leche de magnesio para el estreñimiento, si bien debería confirmarse este hallazgo.

El presente estudio basado en la práctica real analiza de forma retrospectiva una cohorte transversal de 13235 niños menores de 2 años con prescripción de PEG 3350+E por estreñimiento o FI, entre 2003 y 2019. La información se obtuvo de la base de datos Research Datalink GOLD del Reino Unido, procedente de la historia clínica electrónica de más de 800 consultorios de atención primaria. Debido al pequeño tamaño muestral de FI, sólo se concluye acerca de la indicación de estreñimiento. En ésta se observa que la edad mediana fue de 1,2 años (0,9-1,6) y el 68,4% había recibido tratamiento en una ocasión. La duración media de la exposición fue de 88,9 días. La dosis diaria total más habitual fue de un sobre (6,9 g). Los incidentes registrados durante el tratamiento fueron: dolor (0,5%), diarrea (3,0%) y vómitos (4,1%). El 2,0% que presentó síntomas compatibles con alteración de electrolitos tenían valores en rango de normalidad.

Los autores no identificaron señales de preocupación en cuanto a la seguridad del tratamiento en menores de 2 años. Sin embargo, dado que no se pudo evaluar la ingesta de tratamiento por kilogramo, incluida la ingesta de electrolitos, y no se contó con información de eventos hospitalarios, deberían realizarse estudios ampliados.

Beatriz Martín López-Pardo
Residente de Pediatría. Hospital Universitario de Salamanca

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