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Diferencias entre las recomendaciones de práctica clínica de la bronquiolitis aguda leve y el manejo en atención primaria

Manejo de la bronquiolitis aguda en atención primaria: análisis de variabilidad e idoneidad (proyecto aBREVIADo). C. Ochoa Sangrador, J. González de Dios y Grupo Investigador del Proyecto aBREVIADo. An Pediatr (Barc). 2013;79(3):167-176.

http://zl.elsevier.es/es/revista/anales-pediatria-37/pdf/90220600/S300/

Aunque la bronquiolitis aguda es la primera causa de ingreso por infección respiratoria baja en el niño menor de dos años, es un hecho que la mayoría de los casos van a tomar un carácter más leve y pueden ser manejados de forma ambulatoria. Sin embargo, a pesar de ser una patología infecciosa epidémica muy común y característica del lactante, existe una gran variabilidad en la práctica clínica diaria entre áreas sanitarias.

En los últimos años los ensayos clínicos han aportado escasas novedades para poder definir el fármaco apropiado para el paciente correcto. De ahí que el manejo pueda ser muy dispar entre los pediatras de AP en los casos de evolución leve a moderada. Los autores se muestran críticos no sólo con la gran variabilidad de los tratamientos, sino con la escasa idoneidad de algunos de ellos.

Basándose en las recomendaciones de la Conferencia de Consenso del 2010, presentan la adecuación y variabilidad de pruebas diagnósticas y tratamientos en Atención Primaria en diferentes Comunidades Autónomas.

Únicamente se midió la saturación de oxígeno en el 18.2% de los casos, actuación recomendada sobre todo al diagnóstico, aunque esto puede tener que ver con problemas de acceso al material indicado. Sorprende que, de forma global, sólo el 15.9% de los tratamientos aplicados sean las medidas de soporte (opción de primera elección) frente a un 74.8% de tratamientos inadecuados tales como corticoides o antibióticos. El uso de beta 2 inhalados se extiende a pacientes de escasa gravedad, cuando lo indicado sería su utilización excepcional, llegando a igualar a los pacientes más graves atendidos de forma hospitalaria. El papel de la adrenalina nebulizada queda en un segundo plano.

Su lectura deja una puerta abierta a la autocrítica, culminando en una frase muy representativa: “lo que hacemos” (la práctica diaria) se separa con frecuencia de “lo que sabemos” (evidencia científica).

Sheila de Pedro del Valle

Médico Interno Residente. Hospital Universitario de Salamanca

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