Más de 1.200 pediatras han participado en Madrid en el 40 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), que concluye hoy tras tres jornadas de actualización científica, formación práctica e intercambio de experiencias sobre los principales desafíos de la salud infantil y adolescente. La cita, que alcanza su cuadragésima edición, ha reunido a profesionales de toda España en torno a un programa que combina los avances clínicos con cuestiones de especial relevancia social, como la salud mental, los trastornos del neurodesarrollo y la prevención de enfermedades infecciosas.
La edición de este año ha vuelto a poner de manifiesto la importancia de la Pediatría de Atención Primaria como puerta de entrada al sistema sanitario y como espacio fundamental para la prevención, la detección precoz y el seguimiento de los problemas de salud durante la infancia. La actualización sobre patologías frecuentes, las urgencias pediátricas, el asma, los trastornos gastrointestinales y las nuevas herramientas diagnósticas ha compartido protagonismo con la formación en simulación clínica, reanimación cardiopulmonar e inteligencia artificial.

En este sentido, Fernando García-Sala Viguer, presidente de la Fundación Prandi de la SEPEAP ha dicho: “desde la Fundación Prandi de Pediatría Extrahospitalaria, queremos ensalzar y reivindicar la figura del pediatra, un profesional imprescindible que va mucho más allá del diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad. El pediatra acompaña, escucha, previene, orienta y protege; es quien vela por la salud de nuestros niños, quien ofrece tranquilidad a las familias y quien contribuye, día a día, a construir el futuro de nuestra sociedad. Porque cuidar la infancia es cuidar el mañana, y no hay mejor inversión en el futuro que reconocer, apoyar y fortalecer la labor de quienes dedican su vida a la salud de nuestros niños”.
El sarampión vuelve a ser una preocupación sanitaria
Uno de los asuntos que ha adquirido especial relevancia durante el congreso es la reaparición del sarampión y las dificultades para diagnosticarlo precozmente. La pérdida por parte de España de la condición de país libre de sarampión supone una llamada de atención sobre la necesidad de mantener una vigilancia epidemiológica adecuada y reforzar la prevención mediante la vacunación.
Francisco Javier Pellegrini Belinchón, asesor de la junta directiva de la SEPEAP, ha advertido de una dificultad añadida para el diagnóstico: “muchos médicos jóvenes no han tenido ocasión de ver casos de sarampión durante su formación o su ejercicio profesional. Esta falta de experiencia clínica puede complicar el reconocimiento inicial de la enfermedad, especialmente cuando sus manifestaciones se confunden con las de otras patologías que cursan con exantemas”.
El congreso ha abordado el diagnóstico diferencial de las enfermedades exantemáticas a través de actividades específicas dirigidas a mejorar la capacidad de los pediatras para reconocer estas infecciones. El objetivo es reforzar la detección temprana de una enfermedad que puede presentar complicaciones graves y recordar el papel esencial de la vacunación para proteger a la población infantil y evitar la propagación de nuevos brotes.
La salud mental infantil y adolescente, una prioridad
La prevención de la conducta suicida en niños y adolescentes ha sido otro de los temas destacados de esta edición. Jesús García Pérez, coordinador del Grupo de Pediatría Social de la SEPEAP, ha analizado cómo identificar las señales de alarma y actuar ante una posible situación de riesgo, tanto desde la consulta pediátrica como en el entorno familiar.
En una entrevista publicada con motivo del congreso, García Pérez recuerda que la conducta suicida puede aparecer incluso antes de la adolescencia y que no debe minimizarse ninguna manifestación verbal relacionada con el deseo de morir. Entre las señales que requieren atención figuran los cambios importantes y persistentes de comportamiento, el aislamiento, la desesperanza, las autolesiones y las alteraciones del sueño.
El especialista subraya, además, que la prevención exige una mirada amplia que contemple los problemas familiares, el acoso escolar y digital, las experiencias traumáticas y las dificultades para acceder a ayuda. La formación de los pediatras resulta esencial para preguntar directamente por estas situaciones, valorar el riesgo y activar una respuesta adecuada.
La atención a la salud mental se ha completado con sesiones sobre psiquiatría infantojuvenil en Atención Primaria, trastornos del aprendizaje y de la conducta alimentaria, cuestiones que requieren una detección temprana y una coordinación eficaz entre los distintos profesionales implicados en la atención a los menores.

Inteligencia artificial: de los primeros pasos a las aplicaciones avanzadas
La innovación tecnológica también ha tenido un espacio destacado en el programa científico. Los talleres de inteligencia artificial aplicada a la Pediatría, tanto de nivel principiante como avanzado, han permitido acercar estas herramientas a los profesionales desde una perspectiva práctica, con el objetivo de explorar sus posibilidades en el trabajo clínico.
La formación responde a un escenario en el que la IA puede contribuir a facilitar tareas, organizar información y apoyar determinados procesos asistenciales, pero en el que sigue siendo imprescindible evaluar la fiabilidad de sus resultados y mantener el criterio clínico del profesional. La tecnología se plantea como una herramienta complementaria, no como un sustituto de la valoración médica ni de la relación de confianza entre pediatra, paciente y familia.
Junto a estos talleres, el congreso ha incluido actividades relacionadas con la ecografía, electrocardiografía, simulación avanzada y reanimación cardiopulmonar pediátrica. En este último ámbito, Ignacio Manrique Martínez, coordinador del Grupo de Trabajo para el Abordaje del Dolor Pediátrico de la SEPEAP, ha recordado la importancia de actuar con rapidez ante una emergencia: «cinco minutos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte de un niño».
El autismo, de la detección precoz a una atención individualizada
El abordaje del trastorno del espectro autista (TEA) ha centrado también una de las actividades específicas del congreso. El seminario «Manejo 360º del Trastorno del Espectro Autista» ha permitido profundizar en la detección, el seguimiento y la atención integral de estos niños, así como en la importancia de acompañar a sus familias.
Adrián García Ron, neuropediatra coordinador del Grupo de Trabajo de Neurodesarrollo de la SEPEAP, ha insistido en la importancia de prestar atención a las señales del desarrollo desde los primeros meses de vida y de no demorar la valoración cuando existe una preocupación fundada. El especialista también ha llamado la atención sobre el infradiagnóstico en niñas, especialmente cuando presentan un buen desarrollo intelectual y lingüístico y sus dificultades sociales resultan menos evidentes.
En una entrevista publicada por la SEPEAP con motivo del evento, García Ron recuerda que no existe un medicamento que cure el autismo ni que deba administrarse únicamente por tener el diagnóstico. La atención debe orientarse a las necesidades concretas de cada niño, mejorar su comunicación, autonomía y calidad de vida, y tratar, cuando sea necesario, los problemas asociados.
Esta visión integral del neurodesarrollo tendrá continuidad en el 41 Congreso Nacional de la SEPEAP, que se celebrará en Santiago de Compostela del 21 al 23 de octubre de 2027, bajo la presidencia de Alfonso Amado, pediatra gallego. El futuro congreso contará con un bloque específico sobre neurodesarrollo pediátrico y otro dedicado a la comunicación clínica: cómo explicar, escuchar y acompañar a los pacientes y sus familias de forma cercana, clara y eficiente, sin perder el rigor científico. Una línea de trabajo que conecta con uno de los grandes retos de la Pediatría actual: combinar el conocimiento especializado y la innovación con una atención humana, comprensible y adaptada a cada niño.





















