Autora:
Dra. M. Escorial Briso-Montiano.
El pie plano es un pie con un arco plantar disminuido. Puede asociarse al valgo de talones (los tobillos se meten hacia dentro). En la mayoría de los casos son pies flexibles y no dolorosos y, si tienen estas características, se consideran variantes de la normalidad (hasta un 15 % de los adultos los tienen).
Hasta los 8 años, los niños (y, sobre todo, los menores de 4 años) pueden tener los pies planos por tener más grasa a ese nivel, más laxitud y un menor desarrollo de la musculatura del pie. A veces, los niños con pies planos pueden deformar el calzado más de lo habitual, pero no es un signo de alarma o gravedad. Los pies planos no son motivo de que los niños caminen o corran peor, ni tampoco hacen que sean más torpes o se caigan más*. Si ocurre esto, hay que investigar otros motivos que justifiquen esta sintomatología. A partir de los 5-6 años comienza a desarrollarse el arco plantar y, hacia los 9-10 años, podemos decir que este desarrollo se ha completado.
En los programas de salud infantil se revisan los pies, así que, si el pediatra detecta algún problema, os lo comentará. También podéis consultarle vuestras dudas y preocupaciones. Si es un pie plano variante de la normalidad, no es necesario hacer estudios radiológicos ni derivar al ortopeda infantil.
Hace años, el tratamiento habitual eran las plantillas y/o botas ortopédicas, pero hoy en día se reservan para determinados casos porque no corrigen el problema de base. Las plantillas pueden mejorar algunos síntomas si están presentes (solo el 1 % de los pies planos flexibles se vuelven sintomáticos con el tiempo). Las plantillas deben ser hechas a medida y con los materiales adecuados. Hay que tener en cuenta que deben renovarse cada vez que crezca el pie y que el calzado debe comprarse un poco más grande para poder adaptar la plantilla.
*Curiosidad: los pies planos fueron un eximente para cumplir el servicio militar obligatorio, aunque con los años se vio que, salvo casos muy concretos, estas personas podían realizar las mismas actividades. Con los datos actuales, tendría la misma justificación científica que haber limitado el acceso a los zurdos, por ejemplo.
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