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Grupo de Trabajo Simulación

Los sistemas de formación continuada, formación pregrado y la diversificación e incremento de número de actividades formativas que se han desarrollado en la última década, no son más que la evidencia de que la necesidad de formación y capacitación continuadas, son una realidad. El entrenamiento en otros entornos profesionales, está ampliamente desarrollado.

¿Es la asistencia sanitaria un entorno de complejidad tecnológica, humana, de un alto nivel de presión sobre los profesionales? Sin duda, y sobre todo el terreno de las Urgencias y las Emergencias. Por ello “entrenar” de forma verosímil, debería ser no sólo una opción para los profesionales sino también una actividad programada encuadrada dentro de su jornada profesional.

La simulación es un método esencial para el aprendizaje de habilidades y la capacitación en general.  Desde el común acuerdo con la necesidad de aproximarse al máximo a la realidad, la simulación ha penetrado en todo tipo de campos del quehacer humano. El desarrollo de otras tecnologías (ordenadores, programas informáticos, sensores, etc) ha contribuido en gran parte a mejorar la calidad de la simulación para hacerla realista, sofisticada, fiable y eficaz como método de capacitación y formación práctica.

En los últimos años se ha introducido la simulación como un método tanto de formación como de evaluación de los profesionales médicos. La enseñanza mediante simulación tiene grandes virtudes. Se ha reconocido como un método eficaz, que acelera la capacitación del profesional, pero sobre todo se caracteriza por evitar molestias a los pacientes, permitir la comisión y rectificación de errores y contribuir a mejorar la seguridad y eficacia de los procedimientos médicos. Así, una técnica de vanguardia contribuye a mantener el principio clásico de “primun non nocere…” que tantas veces ha sido olvidado por los profesionales de la medicina, en parte condicionados por la necesidad de aprender “con y sobre los pacientes”.

La simulación contribuye en gran medida a la estandarización de la enseñanza, permitiendo la elaboración de planes y programas de estudio homogéneos. Al mismo tiempo, permite la autoevaluación, auto-corrección y auto-aprendizaje, facilitando además la práctica de situaciones clínicas con patrones de presentación poco habituales, enfermedades raras o situaciones críticas y potencialmente catastróficas.

Desde otro punto de vista, en el área de la enseñanza médica práctica, la simulación en algunos países se considera como un método de enseñanza desprovisto de problemas médico-legales y por tanto, preventivo de litigios y posibles compensaciones por daños a sujetos. La potencialidad de la simulación para permitir y reproducir errores de actuación permite que el alumno los reconozca y los trate de forma adecuada; de este modo se incrementa la seguridad del paciente y también se limitan los riesgos médico-legales.

La formación de adultos tiene una serie de características específicas que hay que tener en cuenta para obtener el máximo rendimiento de esta actividad. A diferencia de los niños, los adultos no sólo desean saber más (adquirir conocimientos) sino que desean aprender a hacer las cosas mejor (adquirir destrezas) y para ello suelen adoptar una actitud activa, de implicación con el proceso formativo. La relación docente-alumno es especial, ya que los alumnos son adultos con conocimientos y experiencias previas, que muchas veces quieren compartir con los demás. Es posible, incluso, que los alumnos tengan mayor nivel de conocimientos que el profesor en alguna área de su especialidad. Por otra parte, los adultos desean aprender conceptos, técnicas o procedimientos que consideran necesarios para mejorar su actividad profesional en el trabajo diario. Por ello, suelen preferir métodos de aprendizaje activos, en los que además de recibir puedan aportar ideas, procesos en los que se pueda descubrir mejor que aceptar sin más la información y en los que la relación entre pares y con el instructor sea horizontal.

Otro hecho específico que caracteriza a la formación de adultos es la limitación de tiempo disponible, ya que los alumnos tienen una actividad profesional con jornada completa y deben buscar espacios de tiempo libre o bien permisos especiales para poder realizar su formación continuada. En esas circunstancias, los adultos exigen un aprovechamiento adecuado del tiempo docente, de modo que el programa no incluya aspectos secundarios o ya conocidos y sea rentable en cuanto a la relación adquisición de conocimientos-habilidades / tiempo empleado.

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