Widhe E, Hambraeus M, Hedström E, et al. Low Risk for Urinary Tract Infection After Voiding Cystography in Children Without Diated Vesikoureteral Reflux. Acta Paediatr.2026 Apr;115(4):972-977
La indicación más habitual de la cistouretrografía miccional (CUM) es la evaluación del reflujo vesicoureteral en niños que han sufrido una infección del tracto urinario (ITU) febril previa. Se trata de una técnica invasiva que lleva consigo riesgos como el de desarrollar una ITU tras el procedimiento. Las últimas publicaciones reportan una tasa del 1,0 al 4,3% pero se incluyen estudios con alta variabilidad. El objetivo de este texto es definir la tasa y los factores de riesgo para desarrollar una ITU después de una CUM en pacientes menores de 15 años.
Estudio retrospectivo y multicéntrico desarrollado en 5 hospitales diferentes. En todos se siguió el mismo protocolo para realizar la CUM que incluyó la toma de antibioterapia profiláctica con trimetroprim o nitrofurantoina. Si un paciente ya recibía antibioterapia continua previa con uno de ellos, la profilaxis pre-CUMS se realizó con el alternativo. La variable principal se definió como la tasa de ITU posterior a la CUM, incluyendo episodios en los 14 días posteriores con el diagnóstico de ITU baja o ITU febril y basadas en la presencia de urocultivo positivo.
Se recogieron datos para estudio de 1001 CUMs de 912 pacientes. La media de edad en el momento de realizar la prueba diagnóstica fue de 1 año (rango de 1 día a 14,7 años) y la mitad de los pacientes fueron varones (51,5%, n=516). Hasta el 64% (n=639) tenía diagnosticadas malformaciones urinarias previas: hidronefrosis (28%, n=276), ureterohidronefrosis (19%, n=194), reflujo vesicoureteral (RVU) (17%, n=165) y duplicaciones (12%, n=113). Un 8% de los niños (n=75) eran portadores de dispositivos suprapúbicos o catéteres de larga duración en vía urinaria. La mayoría de los exámenes se realizaron a niños que seguían ya una profilaxis antibiótica continua (58%, n=575). Se registró la administración de profilaxis antibiótica pre-CUM en el 82% de los casos. Se obtuvo un 47% de resultados patológicos. La presencia de RVU fue lo más común (84%), el más habitual el grado IV (33%) y hasta en un 45% se definió como bilateral. El diagnóstico de infección de tracto urinario fue emitido en 34 casos (3,4%) considerándose 88% febriles (n=29) y la mayoría (60%, n=20) detectados en los siguientes 7 días tras la prueba. Sólo se objetivaron 5 episodios (0,01%) en niños sin anomalías genitourinarias previas y no se registraron ITUs en niños mayores de un año de este mismo grupo. Se consideraron variables significativas la edad, ser portador de catéter, recibir profilaxis antibiótica continua, tener una malformación urogenital previa y la presencia de RVU. Tras el análisis de regresión logística únicamente el RVU se mantuvo como variable significativa con una OR ajustada de 4,56 (IC 95%, 2,0-10,4), p<0,001.
Se considera este texto como el estudio más amplio realizado en Europa sobre la tasa de ITU tras CUM. Ofrece datos similares a los resultados publicados anteriormente con una tasa de ITU en general del 3,4%, un porcentaje de ITU febril del 2,9% y una detección temporal en los primeros 7 días de al menos 60% de los casos. La presencia de RVU se considera el único factor de riesgo asociado tras el análisis multivariante. La mayor prevalencia de RVU en edades tempranas, la mayor posibilidad de que estos pacientes reciban profilaxis antibiótica continua y que sean portadores de catéteres durante algún tiempo refleja los resultados de las variables consideradas significativas inicialmente. Intervenciones dirigidas podrían reducir el riesgo adicional de ITU en este grupo.











