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Fiebre como causa de hospitalización. ¿Tendemos a iniciar tratamiento antibiótico aunque haya sospecha de infección viral?

6 Feb 2017 | Actualidad, Actualidad Grupo de Trabajo Actualizaciones Bibliográficas, Carrusel

Patel S, Vasavada H, Damor P, Vishesh P. Impact of antibiotic stewardship strategy on the outcome of non-critical hospitalized children with suspected viral infection. Pediatric Infectious Disease 2016; 8: 103-106

La fiebre es la primera causa de consulta al pediatra y, a su vez, la primera causa de hospitalización en niños. Aunque no es una enfermedad como tal, la idea de que es una manifestación de una infección grave subyacente hace que la presión para la prescripción de antibióticos sea cada vez mayor. Esto no sólo ocurre en las consultas de atención primaria. En este artículo se remarca la necesidad de una política de prescripción de antibióticos juiciosa en los niños hospitalizados fuera de una situación crítica en los que la sospecha de infección viral es elevada.

Se trata de un estudio prospectivo observacional realizado durante 10 meses en niños hospitalizados “no críticos” de 3 meses a 12 años. Para incluirlos, el criterio de sospecha de infección viral se refiere a una fiebre menor de 7 días, sin un claro diagnóstico de infección viral (hepatitis…) ni una infección bacteriana localizada, con buena respuesta a antitérmicos y buen estado general entre los picos febriles. Se analizaron 1760 pacientes y se comparó el ratio de uso de antibióticos con un periodo anterior en el que en el todavía no existía una política de racionalización de éstos.

Del total de pacientes incluidos en el estudio sólo el 4.6% tenía una etiología no viral para la fiebre. De éstos, tras instaurar un tratamiento adecuado ninguno requirió estancia en unidad de cuidados intensivos ni hubo ningún éxitus. Por lo tanto, parece que el retraso de los antibióticos en las infecciones que cumplen características de probable infección viral no empeora el pronóstico. Asimismo, analizando la estancia hospitalaria únicamente el 3% de los niños permanecía más de una semana en el hospital, por lo que la actitud expectante ante este tipo de síndromes febriles no parece encarecer los costes. Comparando el ratio de utilización de antibióticos con un periodo anterior, se observó una disminución drástica en su uso (de 10.545 ampollas/viales en un periodo previo a 7.446 en el periodo de estudio).

Por tanto, ante la presencia de un síndrome febril en un niño hospitalizado, sin datos de alarma y sin causa segura de fiebre, y con una alta sospecha de infección viral debemos basarnos en una reevaluación seriada de nuestro paciente (con o sin pruebas complementarias) y preguntarnos si realmente necesita un tratamiento antibiótico. Las políticas de restricción de antibióticos son necesarias en todos los ámbitos de atención médica.

Sheila de Pedro del Valle

Pediatra. Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. Ávila

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