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Hacia una detección más precoz de la parálisis cerebral

Williams SA, Mackey A, Sorhage A, et al. Clinical practice of health professionals working in early detection for infants with or at risk of cerebral palsy across New Zealand. J Paediatr Child Health. 2021 Apr;57(4):541-547. doi: 10.1111/jpc.15263

La parálisis cerebral es la discapacidad física más común en la infancia y ocasiona un impacto neurológico múltiple y variado desde las primeras etapas de la vida. La edad de diagnóstico se encuentra entre los 8 y los 24 meses, dependiendo de la historia clínica y la gravedad de la afectación. Los expertos recomiendan que la detección de un alto riesgo de parálisis cerebral puede y debería hacerse antes de los 6 meses de edad. Se recomienda la combinación de RMN, la evaluación cualitativa de movimientos generales Prechtl (GMs) y el estudio de los factores de riesgo para una detección precoz. También se puede usar el cuestionario neurológico Hammmersmith (HINE) si la RMN o el GMs no están disponibles.

El objetivo de este estudio fue describir la práctica habitual de los médicos que trabajan con niños diagnosticados de parálisis cerebral o que se considera que están en riesgo de presentarla poniendo el foco en las herramientas utilizadas para un diagnóstico precoz y el seguimiento y derivaciones posteriores. Se hizo a través de una encuesta distribuida electrónicamente en Nueva Zelanda.

Un total de 159 profesionales (incluyendo pediatras, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales) participaron en el estudio. Un alto porcentaje (96%) eran conscientes de que el diagnóstico de parálisis cerebral se puede hacer en torno a los 12 meses de edad y del uso de la RMN (94%), GMs (70%) y HINE (77%), aunque solo el 40% conocía bien la puntuación óptima. 54 profesionales proporcionaron un diagnóstico de parálisis cerebral, de ellos un 40% no utilizaron las escalas mencionadas en menores de 1 año. Aquellos clínicos que no habían realizado ningún diagnóstico de parálisis cerebral en su actividad profesional también indicaron un uso infrecuente de las escalas en el manejo de los niños de riesgo. Algunas de las barreras que indicaron fueron la falta de tiempo, de financiación, de algoritmos claros y apoyo en el manejo.

A pesar del alto conocimiento de las mejores herramientas prácticas internacionales, el uso común de ellas parece bajo en Nueva Zelanda. Se necesita poner el foco en atenuar las barreras descritas para conseguir un diagnóstico más precoz de esta patología.

Laura Gómez Recio
Pediatra de AP. CS Virgen de La Concha. Zamora.

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